La situación política en España ha suscitado un creciente interés y preocupación en los últimos años. La incapacidad de las democracias occidentales para transmitir esperanza a sus ciudadanos es un tema recurrente en el debate público. En este contexto, el abogado y antropólogo Ignacio Gomá ha publicado su libro ‘En busca del presente’, donde analiza las causas de esta crisis y propone alternativas para recuperar la confianza en las instituciones democráticas.
### La Deslegitimación de las Instituciones
Desde la crisis financiera de 2008, se ha cuestionado la viabilidad del modelo democrático liberal en Europa y, en particular, en España. Gomá sostiene que este fenómeno no es nuevo, sino que tiene raíces más profundas que se remontan al final de la Segunda Guerra Mundial. Durante este periodo, Europa experimentó un auge económico y social sin precedentes, pero también se inició un proceso de deslegitimación de las instituciones. Este proceso ha sido alimentado por un relativismo filosófico que ha permeado en la cultura política, donde ciertos grupos han comenzado a cuestionar las estructuras tradicionales, tildándolas de machistas y capitalistas.
Este cuestionamiento ha llevado a una crítica excesiva de las instituciones, debilitando la percepción que los ciudadanos tienen de ellas. En comparación con Estados Unidos, donde el patriotismo sigue siendo fuerte, Europa ha caído en un estado de autocrítica que le impide liderar en el ámbito global. Gomá argumenta que, aunque es necesario criticar, no se puede ignorar que Europa ha disfrutado de un periodo de progreso que no se ha visto en otras civilizaciones.
### La Polarización Política en España
En el caso español, la situación es aún más compleja. La política ha sido marcada por la corrupción y la incapacidad de los partidos tradicionales para responder a las demandas de los ciudadanos. En lugar de un bipartidismo, España se enfrenta a un fenómeno que Gomá denomina ‘bibloquismo’, donde la polarización no solo se da entre bloques políticos, sino también dentro de ellos. Esto ha generado un ambiente hostil que dificulta el diálogo y la cooperación.
Uno de los síntomas más preocupantes de esta degradación política es el uso excesivo de decretos leyes por parte del Gobierno. Esta figura, que debería ser excepcional, se ha convertido en una herramienta habitual que socava la capacidad del Parlamento para legislar y llegar a acuerdos. La acumulación de poder en el Ejecutivo no solo pervierte la democracia, sino que también deteriora la confianza de los ciudadanos en sus instituciones.
Gomá también señala que la falta de reformas estructurales en España es un reflejo de la incapacidad de los partidos para llegar a consensos. A pesar de que el PP y el PSOE suman más de tres quintos del Congreso, la polarización ha hecho que sea casi imposible alcanzar acuerdos que beneficien a la sociedad. Esto ha llevado a una situación en la que las leyes no se aprueban y el Gobierno se aferra al poder utilizando como excusa el miedo a la extrema derecha.
### La Influencia de las Guerras Culturales
Otro aspecto que Gomá destaca es el impacto de las guerras culturales en la convivencia social. La polarización ha llevado a que muchas personas eviten relacionarse con aquellos que tienen diferentes ideas políticas. Este fenómeno ha sido exacerbado por movimientos extremistas que buscan la confrontación, lo que ha llevado a una respuesta igualmente extrema en el otro lado del espectro político. La desaparición del centro político ha dejado un vacío que dificulta el diálogo y la cooperación entre diferentes ideologías.
A pesar de que algunos analistas predicen el fin del ‘wokismo’, Gomá no comparte esta visión. Argumenta que las ideas que han alimentado estas guerras culturales han calado hondo en una generación, y no desaparecerán fácilmente. La presidencia de figuras como Donald Trump ha contribuido a polarizar aún más el debate, haciendo que la situación sea aún más complicada.
### La Búsqueda de un Nuevo Orden
En medio de este desorden, líderes como Trump, Putin y Xi Jinping se presentan como alternativas al orden liberal establecido. Gomá advierte que en tiempos de crisis, donde lo viejo no termina de morir y lo nuevo no acaba de nacer, surgen situaciones peligrosas. Sin embargo, también expresa un optimismo cauteloso, sugiriendo que, a pesar de los retrocesos, es posible recuperar la confianza en las instituciones y en uno mismo.
La relación entre Europa y Estados Unidos también está en un punto de inflexión. Con la posibilidad de un segundo mandato de Trump, Europa se enfrenta a la necesidad de redefinir su papel en el mundo. La dependencia de Estados Unidos ya no es sostenible, y es imperativo que Europa encuentre su propia voz y dirección en el escenario global. La búsqueda de un nuevo orden que respete el diálogo y el multilateralismo es más urgente que nunca, y Europa debe estar dispuesta a asumir las riendas de su propio destino.
