El 20 de noviembre de 2025, una fecha que marca el 50 aniversario de la muerte de Francisco Franco, ha generado un intenso debate en el ámbito político español, especialmente en València. La alcaldesa de la ciudad, María José Catalá, ha hecho declaraciones que han encendido la polémica al referirse a las infraestructuras hidráulicas construidas durante la dictadura franquista como un aspecto positivo de esa época. Esta afirmación ha provocado una ola de críticas por parte de la oposición, que considera inaceptable cualquier intento de blanquear el legado de un régimen que, según ellos, fue responsable de graves violaciones de derechos humanos.
Catalá, en una entrevista en Onda Cero, afirmó que el franquismo tuvo «lados positivos y negativos», lo que llevó a muchos a cuestionar su compromiso con los valores democráticos. La alcaldesa argumentó que es fundamental analizar la historia de manera objetiva y sin revanchismo, sugiriendo que la construcción de infraestructuras durante el franquismo es un hecho que no se puede ignorar. Sin embargo, sus palabras fueron recibidas con indignación por parte de varios líderes de la oposición, quienes la acusaron de trivializar una de las etapas más oscuras de la historia de España.
Reacciones de la Oposición
Las reacciones a las declaraciones de Catalá no se hicieron esperar. La portavoz de Compromís en el Ayuntamiento de València, Papi Robles, expresó su asombro ante lo que consideró un intento cínico de blanquear la figura de Franco. Robles cuestionó cómo la alcaldesa puede afirmar que una de las épocas más nefastas de la historia de España tuvo aspectos positivos, especialmente cuando aún hay miles de desaparecidos que no han sido identificados. La portavoz subrayó que tales afirmaciones son ofensivas y patéticas para alguien que se considera demócrata.
Por su parte, Borja Sanjuan, portavoz del Partido Socialista, también criticó duramente a Catalá, afirmando que es incompatible ser demócrata y reivindicar aspectos positivos del franquismo. Sanjuan anunció que llevarían las declaraciones de la alcaldesa a la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, argumentando que sus palabras son una apología de la dictadura. Según él, la alcaldesa parece estar buscando el apoyo de la extrema derecha para asegurar su futuro político, lo que pone en duda su idoneidad para liderar una ciudad que se define como democrática.
La defensa de la alcaldesa
Ante la avalancha de críticas, María José Catalá se vio obligada a aclarar sus comentarios. En declaraciones posteriores, recordó que nació en 1981, mucho después de la dictadura, y enfatizó que el franquismo fue una «etapa negra» que debe ser superada. Sin embargo, reiteró que su interés radica en lo que sucede en la actualidad en València, y no en revivir el pasado. Aseguró que todos reconocen que durante el franquismo no se respetaron los derechos y libertades, pero insistió en que las infraestructuras construidas durante ese tiempo son un hecho que no se puede ignorar.
Catalá subrayó que no atribuye el mérito de estas infraestructuras a Franco ni al franquismo, sino que considera que fueron el resultado del esfuerzo de los españoles de esa época. Afirmó que su intención no es justificar ni condenar, sino simplemente reconocer que en ese periodo se llevaron a cabo obras que hoy son parte del patrimonio de la Comunitat Valenciana. Sin embargo, su defensa no ha logrado calmar las aguas, y muchos continúan cuestionando su postura y su compromiso con la democracia.
El contexto político actual
Este episodio no es un caso aislado en el panorama político español. La polarización en torno a la memoria histórica y el legado del franquismo sigue siendo un tema candente en la sociedad. La lucha por la memoria democrática ha llevado a debates intensos sobre cómo se debe recordar y enseñar la historia reciente de España. En este contexto, las declaraciones de figuras políticas como María José Catalá adquieren una relevancia especial, ya que pueden influir en la percepción pública y en la política futura.
La controversia en torno a las palabras de Catalá refleja la complejidad de la historia española y la necesidad de un diálogo abierto y respetuoso sobre el pasado. La forma en que se abordan estos temas puede tener un impacto significativo en la cohesión social y en la construcción de un futuro más inclusivo y democrático. La respuesta de la ciudadanía y de los partidos políticos a estas declaraciones será crucial para determinar el rumbo político de València y de España en general.
