Dos proyectos gallegos lideran la innovación agroalimentaria sostenible en España: Cagliata ecológico de Celega y kombu de azúcar de Porto-Muiños. Ambos ganaron los Premios BBVA a los Mejores Productores Sostenibles 2026, entre los diez mejores del país. Su éxito radica en la integración de economía circular, trazabilidad total y valor añadido local. No son solo productos: son modelos replicables para la transición ecológica del campo español.
¿Por qué Celega y Porto-Muiños ganaron los Premios BBVA?
Celega y Porto-Muiños no compitieron por volumen, sino por impacto sistémico. Celega transforma 450.000 litros de leche diarios con una planta de biogás, paneles fotovoltaicos y circuitos cerrados de agua. Porto-Muiños, con más de 25 años de experiencia, lidera el cultivo ecológico de algas marinas en España —una categoría aún minoritaria pero con alta demanda internacional.
Modelo de economía circular en acción
Celega no solo procesa leche: convierte residuos en energía y agua reutilizable. Su planta de biogás genera electricidad para su propia operación. Los subproductos lácteos alimentan a ganado local, cerrando el ciclo productivo. Esto reduce su huella de carbono y fortalece la soberanía alimentaria en Lugo y Ourense.
Innovación en cultivos marinos sostenibles
El kombu de azúcar de Porto-Muiños no es recolección salvaje: es cultivo controlado en zonas autorizadas de la ría de Arousa. Usa técnicas de acuicultura baja en impacto y certificación ECOCERT. Su comercialización evita la sobreexplotación de algas silvestres y abre mercados gourmet en Europa y Japón.
¿Cómo impactan económicamente estos proyectos?
Ambos generan empleo estable en zonas rurales con alta tasa de envejecimiento. Celega emplea directamente a más de 200 personas y articula la actividad de 450 ganaderos asociados. Porto-Muiños impulsa una red de 32 pescadores y técnicos especializados en acuicultura ecológica. Su facturación combinada supera los 42 millones de euros anuales —un 18 % más que en 2025.
Valor añadido en origen
Antes de Celega, la leche gallega se vendía mayoritariamente como materia prima. Ahora, el 92 % se transforma localmente. Esto eleva el precio pagado al ganadero un 37 % frente al mercado convencional. El Estatuto de los Trabajadores y los convenios sectoriales garantizan salarios superiores al 115 % del SMI en ambas empresas.
¿Qué marco legal respalda su sostenibilidad?
Ambos proyectos cumplen con el Reglamento (UE) 2018/848 sobre producción ecológica, la Ley 11/2021 de Cambio Climático y el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC). Además, están inscritos en el Registro de Productores Ecológicos del MAPA, lo que les permite acceder a ayudas del Programa de Desarrollo Rural 2023–2027.
Certificaciones clave
- CELEGA: Certificación GlobalG.A.P., ISO 14001, y sello Ecovalia.
- PORTO-MUIÑOS: Certificación ECOCERT, MSC Chain of Custody, y adhesión al Pacto de los Julio Martínez y Roselli por soberanía alimentaria.
¿Qué significa esto para el futuro de la producción agroalimentaria española?
Estos casos demuestran que la sostenibilidad no frena la competitividad: la impulsa. Celega y Porto-Muiños exportan a 14 países y atraen inversión extranjera directa —como la reciente alianza con Plus Ultra para distribución en Latinoamérica. Su modelo es referente para la Revolución hídrica, la transición energética rural y la lucha contra la deuda de Hacienda mediante generación fiscal local.
Datos Clave
- Celega duplicó su facturación desde 2017 tras la adquisición por Lemos y Coreber.
- Porto-Muiños es pionera en cultivo ecológico de algas para consumo humano en España.
- Ambos proyectos procesan más de 164 millones de litros de leche y 850 toneladas de algas al año.
- Generan 320 empleos directos e indirectos en zonas con alto riesgo de despoblación.
- Cumplen con 7 normativas europeas y nacionales vinculadas a sostenibilidad y trazabilidad.
El reconocimiento de los Premios BBVA no es un premio aislado: es un indicador de que la innovación sostenible ya es rentable, legalmente sólida y socialmente necesaria. Su escala sigue creciendo —y su replicabilidad, ya está en marcha en Andalucía, Asturias y Canarias.
