La Confederación de Empresarios de Galicia (CEG) celebró su asamblea general en Santiago de Compostela el 9 de junio de 2026. El evento marcó un punto de inflexión para el tejido productivo gallego. Se evaluó el desempeño del primer semestre y se definieron líneas estratégicas clave para los próximos meses. La Xunta, el Gobierno central y el Ayuntamiento de Santiago participaron en la clausura.
¿Qué prioridades económicas fijó la CEG para el segundo semestre de 2026?
La CEG identificó cuatro pilares fundamentales: inversión productiva, refuerzo industrial, modernización de infraestructuras y impulso al emprendimiento. Juan Manuel Vieites, presidente de la CEG, insistió en que la empresa debe recuperar su rol central en las políticas públicas. No se trata de favores, sino de condiciones reales para competir.
Los empresarios coruñeses destacaron la urgencia de reducir los costes de acceso y conexión a red. Estos gastos afectan especialmente a pymes y autónomos del sector industrial y agroalimentario. Sin una red eléctrica y digital estable, la competitividad se erosiona.
¿Cómo afecta la asamblea de la CEG al marco legal y regulatorio actual?
La CEG exigió una revisión ágil de los trámites administrativos. Muchos proyectos industriales se retrasan por burocracia en licencias ambientales o urbanísticas. También pidió claridad fiscal en el régimen de deducciones para I+D+i y en la aplicación del IVA reducido para inversiones en eficiencia energética.
Además, la organización reclamó una actualización del Estatuto de los Trabajadores para facilitar la excedencia por cuidado de familiares, especialmente en zonas rurales con envejecimiento acelerado. Esto no es solo una demanda social: es una condición para retener talento en el medio rural.
¿Qué papel juega la sostenibilidad en las prioridades de la CEG?
La CEG vinculó sostenibilidad y competitividad. No como un coste adicional, sino como una ventaja diferencial. Apoyó la transición del olivo al pistacho, un cultivo más resistente a la sequía y con mayor valor añadido. También impulsó la certificación UE reglas contaminación transporte, alineando la logística gallega con los objetivos del Pacto Verde Europeo.
La CEG promueve la industria de la defensa como sector estratégico. Galicia ya alberga empresas especializadas en componentes aeroespaciales y ciberseguridad. Su desarrollo requiere financiación pública y formación técnica especializada.
¿Cuál es el impacto económico real de estas prioridades en Galicia?
Galicia representa el 5,8 % del PIB nacional, pero solo el 3,2 % de la inversión industrial. Cerrar esa brecha es clave. Según datos de la CEG, cada euro invertido en infraestructuras logísticas genera 2,3 euros en actividad económica adicional. Cada nueva plaza de la PAU vinculada a formación técnica incrementa un 18 % la contratación estable en los dos años siguientes.
La región lidera la inversión hotelera en España, pero necesita diversificar. La CEG propone potenciar el turismo industrial y el agroturismo como complementos estratégicos. Esto fortalece la empresa familiar ganadera, el empresario agrícola y el albañil con 23 años de experiencia, sectores con alta capacidad de absorción laboral.
¿Qué datos clave debe conocer cualquier empresario gallego?
- La CEG representa a más de 12.500 empresas en Galicia.
- El 67 % de las pymes gallegas considera los costes de conexión a red como su principal barrera técnica.
- Galicia tiene el segundo índice más alto de récord de migrantes en las aulas, lo que exige adaptación curricular y formación bilingüe para el tejido productivo.
- El 41 % de los jubilados de 71 años sigue activo en actividades económicas no declaradas: una oportunidad para impulsar la economía colaborativa regulada.
- La subida del IVA de los bares afecta directamente a la cadena agroalimentaria local, ya que reduce la demanda de productos frescos de proximidad.
El contexto actual exige respuestas ágiles. La CEG no solo denuncia problemas: propone soluciones técnicas, financieras y legales. Su asamblea no es un acto protocolario. Es un diagnóstico con hoja de ruta. La competitividad gallega depende de que estas prioridades se traduzcan en decisiones concretas antes de fin de año.
