El 29 de junio de 2026, una explosión en un edificio residencial de Mónaco dejó al menos tres heridos graves, incluido el oligarca ucraniano Vadim Yermolayev, en estado crítico. Su esposa perdió ambos pies. La investigación rápidamente apuntó a Anastasiia Berezovska, ciudadana ucraniana de 39 años, como principal sospechosa. Interpol emitió una alerta roja contra ella por intento de asesinato y asociación ilícita.
¿Quién es Anastasiia Berezovska y qué se sabe de su perfil?
Berezovska no es una figura pública conocida. No hay registros previos de actividad delictiva en Ucrania ni en la UE. Fuentes policiales indican que residía en Francia desde 2022 bajo estatus de protección temporal. Su historial laboral incluye trabajos temporales en logística y limpieza. No tenía antecedentes penales ni vínculos oficiales con servicios de inteligencia.
Perfil técnico y conductual
Agentes especializados destacan su capacidad para planificación táctica. Realizó tres reconocimientos previos al ataque, al menos uno disfrazada de hombre. Usó ropa holgada, gafas oscuras y peluca. Grabó videos del edificio con un teléfono desechable. No dejó huellas digitales rastreables en redes sociales.
¿Cómo se ejecutó la explosión en Mónaco?
El artefacto fue un dispositivo controlado a distancia, colocado en el ascensor del piso 12. No contenía clavos ni metralla, lo que sugiere un diseño orientado a impacto estructural y pánico, no a daño masivo. Los forenses identificaron restos de peróxido de acetona (TATP), un explosivo casero de alta sensibilidad. El detonador usó señal GSM, lo que implica conocimiento técnico medio-alto en electrónica.
¿Qué revela la escena del crimen?
No hubo amenaza previa. No se encontró manifiesto ni mensaje. El ataque fue selectivo: solo el apartamento de Yermolayev fue blanco. Las cámaras de seguridad captaron a Berezovska entrando al edificio 17 minutos antes de la explosión. Llevaba una mochila negra de marca genérica. No se registró salida posterior.
¿Qué implicaciones legales y de seguridad tiene este caso?
El caso activó protocolos de la Europol y la Convenio de Budapest sobre Ciberdelincuencia, ya que el detonador usó infraestructura móvil europea. Mónaco, aunque no es miembro de la UE, aplica el acuerdo de Schengen y comparte bases de datos con Europol. La investigación se coordina desde la Fiscalía Antiterrorista de Francia, dado el vínculo territorial y la nacionalidad de la sospechosa.
Marco jurídico aplicable
Berezovska podría enfrentar cargos bajo el Código Penal francés (art. 221-3) por intento de asesinato con alevosía, y bajo la Ley 12/2003 de España si se demuestra participación desde suelo español. La extradición depende del tratado bilateral entre Francia y Ucrania, actualmente en revisión tras la guerra.
¿Cuál es el impacto económico y geopolítico del ataque?
Yermolayev es accionista mayoritario de UkrEnergoTech, empresa clave en la reconstrucción energética ucraniana. Su estado crítico ha congelado tres contratos de 420 millones de euros con la UE. El mercado de seguros de riesgo político en Mónaco subió un 37 % en 48 horas. El caso también ha reactivado el debate sobre la vigilancia de refugiados con perfiles técnicos en la UE, especialmente en sectores sensibles como telecomunicaciones o logística.
Datos Clave
- Anastasiia Berezovska tiene 39 años y es ciudadana ucraniana.
- Fue identificada como autora material tras análisis de cámaras y rastreo de señal GSM.
- Usó TATP, un explosivo casero de difícil detección en controles rutinarios.
- Interpol emitió alerta roja el 1 de julio de 2026.
- El ataque no forma parte de ninguna reivindicación conocida hasta la fecha.
- La investigación está bajo jurisdicción francesa, con cooperación de Mónaco y Ucrania.
El caso evidencia nuevas vulnerabilidades en entornos urbanos de alta seguridad. No se trata de un acto terrorista convencional, sino de un ataque híbrido: técnico, discreto y con bajo perfil operativo. Las autoridades europeas ya revisan protocolos de control de materiales químicos y acceso a edificios residenciales de lujo. La presión sobre los sistemas de asilo también aumenta, no por estigmatización, sino por necesidad de perfiles de riesgo técnico más refinados.
