Los kioscos de prensa en A Coruña han desaparecido casi por completo. El último, en la plaza de San Nicolás, cerró en abril de 2025 tras 60 años de actividad. La jubilación de sus titulares, el declive del consumo físico de prensa y la digitalización acelerada sellaron su destino. Hoy, solo restos arquitectónicos silenciosos recuerdan su papel central en la vida cotidiana de la ciudad.
¿Por qué desaparecieron los kioscos de prensa en A Coruña?
El cierre del kiosco de San Nicolás no fue un caso aislado. Fue el punto final de una tendencia nacional. Desde 2010, más del 72 % de los kioscos en España cerraron, según datos del Ministerio de Cultura. En A Coruña, la caída fue aún más acusada: de 47 kioscos operativos en 2005, solo quedaban 3 en 2022.
La jubilación de los concesionarios fue el detonante inmediato. Ningún relevo generacional asumió los altos costes de alquiler, licencias y mantenimiento. Además, las ventas de periódicos impresos cayeron un 68 % entre 2012 y 2025 (INE).
El impacto del cambio tecnológico
Las apps de noticias, los newsletters y los lectores digitales reemplazaron la compra diaria en papel. El 89 % de los coruñeses mayores de 18 años accede a información en tiempo real desde el móvil (Estudio EGM 2025). Las revistas especializadas, antes motor de rentabilidad, perdieron tirada ante contenidos gratuitos en redes y plataformas de streaming.
¿Qué dice la ley sobre los kioscos urbanos?
Los kioscos en A Coruña operaban bajo concesión municipal, regulada por la Ley de Régimen Local y la Ordenanza de Instalaciones Comerciales Ambulantes del Ayuntamiento. No eran locales fijos, sino instalaciones autorizadas en vía pública con plazos renovables cada 5 años.
En 2023, el Consistorio actualizó la normativa: ya no se otorgan nuevas concesiones para kioscos de prensa. Solo se permiten usos alternativos —como puntos de información turística o estaciones de alquiler de bicicletas— si se mantiene la estructura original.
El vacío legal tras la desaparición
No existe un marco específico para la reutilización de los espacios abandonados. Algunos kioscos, como el de la avenida de la Marina, siguen en pie bajo vallas protectoras, sin uso ni plan de recuperación. Esto genera incertidumbre jurídica y pérdida de valor patrimonial.
¿Cuál es el impacto económico de su desaparición?
Cada kiosco generaba entre 25.000 y 42.000 € anuales de ingresos fiscales directos (IVA, licencias, tasas municipales). Su desaparición representó una pérdida estimada de 1,2 millones de euros anuales para las arcas locales entre 2020 y 2025.
Además, se extinguieron puestos de trabajo especializados: distribuidores, rotulistas, impresores locales y técnicos de mantenimiento. El sector editorial impreso dejó de invertir en logística urbana coruñesa, afectando a pymes de transporte y almacenamiento.
El valor simbólico no es cuantificable
Los kioscos eran puntos de encuentro, referentes espaciales y nodos de sociabilidad. Su desaparición no solo afecta la economía, sino la memoria urbana y la identidad barrial. En San Nicolás, su ubicación entre una iglesia y un edificio modernista los convertía en hitos de cohesión histórica.
¿Qué futuro tienen los espacios de los antiguos kioscos?
Algunos municipios españoles ya aplican modelos de reutilización: Madrid convirtió 12 kioscos en puntos de recarga eléctrica; Valencia los transformó en microbibliotecas con libros de segunda mano. En A Coruña, el Ayuntamiento lanzó en 2026 una convocatoria piloto para proyectos de economía circular en espacios vacíos de mobiliario urbano.
Datos Clave
- El kiosco de San Nicolás cerró en abril de 2025 tras 60 años de actividad.
- El de la avenida de la Marina operó casi un siglo, hasta marzo de 2024.
- Desde 2005, A Coruña perdió el 94 % de sus kioscos de prensa.
- La Ley de Régimen Local regula su concesión, pero no su reutilización.
- Su desaparición generó una pérdida fiscal estimada de 1,2 millones de euros/año.
- El 89 % de los coruñeses consume noticias digitales diariamente.
El fin de los kioscos de prensa en A Coruña no es solo una anécdota urbana. Es un indicador de transformación profunda: tecnológica, económica y cultural. Su estructura física aún permanece, pero su función social se ha evaporado. La ciudad debe decidir si esos espacios serán reliquias o semillas de nuevos usos públicos.
