El edificio Veles e Vents en Valencia se reinventa como eje estratégico del turismo de congresos (MICE), la innovación tecnológica y la gastronomía mediterránea. Tras años de subutilización, el Ayuntamiento de Valencia ha aprobado un plan integral para convertirlo en una infraestructura de utilidad pública gestionada por el Palau de Congressos de València. Las obras de conservación ya están en marcha. El objetivo es atraer inversión, talento y turismo especializado.
¿Qué implica el nuevo modelo de gestión del Veles e Vents?
La Junta de Gobierno Local aprobó una moción conjunta que establece una gestión integral del edificio bajo el ente público del Palacio de Congresos. Esto elimina la fragmentación anterior y garantiza coherencia estratégica. El cambio no es solo administrativo: es un giro hacia la utilidad pública real, con enfoque en tres pilares: conocimiento, economía experiencial y sostenibilidad.
El rol del Palau de Congressos de València
La gestión centralizada permite estandarizar servicios, optimizar costes y alinear la oferta con estándares internacionales de calidad. El ente ya opera con experiencia en eventos de alto nivel y certificaciones MICE reconocidas por la UFI y la ICCA.
¿Cómo se reorganizan los espacios del edificio?
El proyecto divide el inmueble en cuatro áreas funcionales claramente diferenciadas. Cada una responde a una demanda económica y social concreta. Ningún espacio queda sin propósito estratégico.
Zona de gastronomía mediterránea
Incluye aulas de formación culinaria, laboratorios de I+D gastronómico, y mercados de origen para productores locales. Apoya la cadena de valor agroalimentaria y genera empleo cualificado en el sector de la alta cocina sostenible.
Espacios para congresos y eventos corporativos
Auditorios equipados con tecnología AV integrada, salas modulares y conectividad 5G. Diseñados para cumplir con los requisitos de los organizadores de eventos MICE internacionales, especialmente de Europa y Oriente Medio.
Áreas de innovación tecnológica y transferencia de conocimiento
Se integran con el Enclave Tecnológico 46 València Mediterranean Tech Hub, recientemente aprobado por el Consell. Aquí se alojarán startups de agrotech, foodtech y smart tourism, con acceso a mentorización y financiación pública.
Espacio de promoción institucional y diplomacia económica
Un área dedicada a misiones comerciales, ferias sectoriales y encuentros entre administraciones y empresas. Refuerza el posicionamiento de Valencia como capital mediterránea de la innovación.
¿Cuál es el impacto económico real del relanzamiento?
El Veles e Vents no es un gasto: es una inversión con retorno medible. El turismo MICE genera un gasto medio por asistente un 40 % superior al turismo convencional. Además, cada euro invertido en infraestructura de innovación atrae 3,2 euros en inversión privada, según el informe 2025 de la Generalitat Valenciana.
Datos Clave
- El edificio está incluido formalmente en el Enclave Tecnológico 46 València Mediterranean Tech Hub.
- La gestión pasa al Palau de Congressos de València, ente público con experiencia en certificaciones MICE.
- Se prevé la creación de 120 empleos directos y 350 indirectos en los primeros 18 meses.
- El proyecto se alinea con el Plan Estratégico de Turismo de la Comunitat Valenciana 2030.
- Las obras de conservación cumplen con la normativa Código Técnico de la Edificación (CTE) y los requisitos de accesibilidad universal.
¿Qué marco legal y práctico sustenta esta transformación?
El acuerdo se basa en la Ley de Régimen Local, que permite a los ayuntamientos gestionar bienes de dominio público mediante entes instrumentales. Además, se articula bajo el Decreto 12/2024 de Impulso al Turismo de Congresos, que facilita la colaboración entre administraciones y simplifica trámites para infraestructuras MICE. Desde el punto de vista práctico, el modelo evita concesiones privadas y mantiene el control público sobre el uso del suelo y los ingresos.
El relanzamiento del Veles e Vents responde a una necesidad urgente: competir con ciudades como Barcelona o Lisboa en el segmento de alto valor añadido. Su ubicación en la Marina de Valencia, su arquitectura icónica y su potencial de integración con el ecosistema tecnológico local lo convierten en un activo único. La apuesta no es solo por el edificio, sino por un nuevo modelo de ciudad: innovadora, comestible y conectada.
