La minería asturiana vuelve a estar en el centro de la atención tras un trágico accidente ocurrido en Cangas del Narcea, donde dos trabajadores perdieron la vida debido a un derrumbe en la mina Tyc Narcea. Este suceso, que se produjo el 21 de noviembre de 2025, ha generado una ola de dolor y preocupación en la comunidad, especialmente considerando que solo ocho meses antes, cinco operarios habían fallecido en un accidente similar en Cerredo.
Los dos mineros, identificados como Anilson Soares de Brito, de 42 años, originario de Cabo Verde, y Óscar Díaz Rodríguez, de 32 años, de Posada de Rengos, se encontraban realizando labores en el interior de la mina cuando ocurrió el hundimiento. La llamada de un compañero alertó a los servicios de emergencia a las 16:58 horas, informando que al menos dos personas estaban atrapadas a un kilómetro y medio de la entrada de la explotación.
Los equipos de rescate, compuestos por más de treinta personas, se movilizaron rápidamente para intentar salvar a los atrapados. A las 19:45 horas, se confirmó la muerte de Óscar Díaz, y poco después, se localizó el cuerpo de Anilson Soares. Sin embargo, la evacuación de ambos cuerpos se complicó debido a las difíciles condiciones del terreno y la magnitud del derrumbe.
El accidente ha reabierto el debate sobre la seguridad en las minas asturianas, especialmente en un contexto donde la Brigada de Salvamento Minero enfrenta incertidumbres sobre su continuidad laboral. A pesar de las dificultades, los brigadistas no dudaron en acudir a la zona para intentar rescatar a los mineros atrapados. La situación se tornó aún más dramática al conocerse que Anilson Soares había perdido a su hermano menor en un accidente minero en 2007, lo que añade una capa de tragedia a esta historia.
La mina de Vega de Rengos, donde ocurrió el accidente, se dedica a la extracción de antracita y contaba con todos los permisos necesarios para operar. Sin embargo, la reciente reactivación de su licencia, tras un periodo de suspensión, ha suscitado interrogantes sobre la seguridad de las operaciones mineras en la región. La administración autonómica había asegurado que todo estaba en orden para continuar con la extracción de carbón, pero este nuevo accidente plantea serias dudas sobre la efectividad de las medidas de seguridad implementadas.
El derrumbe se produjo en una zona crítica de la mina, específicamente en la rampa que conecta diferentes galerías, lo que dejó a los mineros incomunicados. En los primeros momentos tras el accidente, se intentó establecer comunicación con ellos, pero fue imposible. La movilización de los servicios de emergencia incluyó ambulancias, bomberos y el helicóptero del Servicio de Emergencias del Principado de Asturias (SEPA), que trabajaron incansablemente para intentar rescatar a los atrapados.
La tragedia ha dejado a la comunidad en estado de shock, y las reacciones no se han hecho esperar. Juan Antonio Fernández Coaña, responsable de Tyc Narcea, expresó su profundo pesar por lo ocurrido, calificándolo como «una desgracia muy grande». La noticia ha resonado en toda Asturias, donde la minería es una parte integral de la historia y la economía local, pero también un sector marcado por la tragedia y el riesgo.
Este accidente se suma a la lista de incidentes mortales en la minería asturiana, un sector que ha enfrentado numerosas críticas por las condiciones laborales y de seguridad. La comunidad espera respuestas y medidas concretas que garanticen la seguridad de los trabajadores en el futuro. La memoria de los dos mineros fallecidos, así como de aquellos que han perdido la vida en accidentes similares, debe servir como un llamado a la acción para mejorar las condiciones en las que se desarrolla esta actividad.
La situación actual en la minería asturiana es un reflejo de la necesidad urgente de revisar y reforzar las normativas de seguridad, así como de garantizar que se respeten en todas las explotaciones. La comunidad, los sindicatos y las autoridades deben trabajar juntos para prevenir que tragedias como esta se repitan en el futuro. La vida de los trabajadores es invaluable, y es fundamental que se tomen las medidas necesarias para protegerla.
