Un tiroteo ocurrido en Orihuela Costa ha dejado a un ciudadano inglés de 32 años gravemente herido, lo que ha reavivado las preocupaciones sobre la seguridad en esta zona turística. La víctima, identificada como Peter F., fue atacada en un garaje donde su vehículo recibió entre 10 y 15 disparos. Este incidente se produce en un contexto de creciente violencia relacionada con el crimen organizado, especialmente en lo que respecta a la extorsión de clubes cannábicos en la región.
La Guardia Civil ha iniciado una investigación sobre el tiroteo, que se sospecha podría estar relacionado con un ajuste de cuentas. Peter F. había sido liberado en libertad provisional solo dos semanas antes del ataque, tras haber sido arrestado por su supuesta participación como líder de una banda que extorsionaba a clubes cannábicos en la Vega Baja. En abril, fue detenido tras un atraco violento en un club cannábico, donde exigió 25.000 euros y la mitad de los beneficios al propietario, utilizando amenazas de muerte.
El tiroteo tuvo lugar alrededor de las 22 horas en un aparcamiento subterráneo de la calle Cabo de Gata en Lomas de Cabo Roig. A pesar de recibir tres disparos en el brazo, la pierna y el pecho, la víctima logró salir de su coche y pedir ayuda a un vecino, quien lo trasladó al Hospital Universitario de Torrevieja. Allí, fue atendido de inmediato y se encuentra en estado grave en la UCI.
La respuesta policial fue rápida, con patrullas de la Guardia Civil y la Policía Local de Orihuela Costa llegando al lugar del incidente. La Policía Judicial de Pilar de la Horadada ha asumido la investigación, buscando identificar a los responsables del ataque. Este tiroteo no es un caso aislado, ya que la comunidad ha experimentado un aumento en la violencia y los delitos en los últimos meses.
Los residentes de Orihuela Costa han expresado su preocupación por el incremento de la criminalidad, lo que ha llevado a la organización vecinal Unidos por la Costa a solicitar más recursos policiales. En mayo, tras otro tiroteo y un intento de secuestro, los vecinos pidieron medidas más efectivas para garantizar la seguridad en la zona. La situación se ha vuelto crítica, especialmente con el aumento de la población durante la temporada turística, que puede llegar a triplicar la cantidad de residentes.
La falta de una sensación de comunidad en muchas urbanizaciones, donde conviven más de 40 nacionalidades, ha contribuido a un ambiente propicio para la delincuencia. Muchos de los residentes son propietarios de casas que permanecen deshabitadas fuera de la temporada alta, lo que puede facilitar actividades delictivas. La percepción de inseguridad ha llevado a los vecinos a exigir una mayor presencia policial y el uso de tecnologías como drones y cámaras de vigilancia para disuadir el crimen.
En respuesta a estas preocupaciones, el Ayuntamiento de Orihuela ha solicitado al Ministerio del Interior la creación de un puesto permanente de la Guardia Civil en Orihuela Costa. El alcalde, Pepe Vegara, ha destacado la necesidad urgente de aumentar los efectivos policiales en la zona, argumentando que aunque las estadísticas no muestran un índice alarmante de criminalidad, la carga de trabajo de la Policía Local es considerable, especialmente durante los meses de mayor afluencia turística.
La situación en Orihuela Costa refleja un problema más amplio de seguridad en áreas turísticas, donde la combinación de un aumento en la población temporal y la falta de recursos adecuados para la policía puede resultar en un aumento de la violencia y el crimen. La comunidad espera que las autoridades tomen medidas efectivas para abordar estos problemas y garantizar la seguridad de sus residentes y visitantes.
El caso de Peter F. es un recordatorio de los peligros que pueden surgir en entornos donde la criminalidad organizada busca establecer su control. A medida que la investigación avanza, la comunidad se mantiene alerta, esperando que se tomen las medidas necesarias para restaurar la seguridad y la tranquilidad en Orihuela Costa.
