En el corazón de la política valenciana, las tensiones entre Vicent Mompó, presidente de la Diputación de Valencia, y María José Catalá, alcaldesa de la ciudad, han captado la atención de los medios y la opinión pública. Esta rivalidad no solo se ha manifestado en la gestión de proyectos, sino que también ha dejado entrever una falta de sintonía que podría tener repercusiones en el futuro del Partido Popular (PP) en la región. La reciente campaña publicitaria de la Diputación, que incluía una lona en la plaza de toros con un mensaje de la famosa canción de Al Tall, ha sido el catalizador de una serie de ironías y comentarios que han puesto de relieve la frágil relación entre ambos líderes.
La lona, que pretendía anunciar la nueva iluminación del coso taurino, se convirtió en un símbolo de la rivalidad entre Mompó y Catalá. La frase de la canción que decía «I al senyor alcalde que li peguen en el cul» fue interpretada como un ataque directo a la alcaldesa, lo que llevó a un intercambio de declaraciones que evidenció la falta de confianza entre ambos. Desde el entorno de la alcaldesa, se ha señalado que la relación entre Mompó y Catalá ha sido tensa desde 2021, cuando ambos comenzaron a ascender en sus respectivas carreras políticas. La elección de Amparo Folgado como líder del PP en Torrent, apoyada por Mompó, fue vista como un movimiento que erosionó aún más la relación con Catalá, quien había sido alcaldesa de Torrent y mantenía un interés en la política local.
La rivalidad ha resurgido recientemente en el contexto de la sucesión de Carlos Mazón, donde se ha especulado sobre la posibilidad de que Catalá fuera considerada como sucesora. Esta situación ha generado preocupación entre los barones provinciales del PP, quienes han presionado para que Mompó sea visto como una opción viable para el futuro del partido. La tensión se ha intensificado, ya que Catalá ha dejado claro que no está interesada en ocupar el cargo que Mazón dejará vacante, especialmente en un momento de incertidumbre política.
### Proyectos en Conflicto: Casa dels Bous y Edificio de Hacienda
La rivalidad entre Mompó y Catalá no se limita a la política interna del PP, sino que también se refleja en la gestión de proyectos clave para la ciudad de Valencia. Uno de los conflictos más destacados es el relacionado con la Casa dels Bous, un emblemático edificio en el Cabanyal que se planea convertir en el futuro Museo del Mar. Este proyecto, heredado del anterior consistorio, ha encontrado obstáculos debido a la falta de acuerdo entre la Diputación y el Ayuntamiento sobre su gestión y financiación.
El Ayuntamiento de Valencia había propuesto que el Museo de Etnología, dependiente de la Diputación, se encargara del contenido y la gestión del nuevo museo, lo que implicaría un coste significativo. Sin embargo, la Diputación ha frenado estas pretensiones, lo que ha llevado a que el proyecto esté actualmente paralizado. Este desacuerdo pone de manifiesto la dificultad de colaboración entre ambas instituciones, que están obligadas a trabajar juntas en proyectos de interés común.
Otro punto de fricción se encuentra en la antigua sede de Hacienda en la calle Guillem de Castro. Este edificio, que ha sido objeto de litigios entre el Ayuntamiento y la Diputación, representa un terreno compartido que ambas administraciones desean gestionar. Mientras que el Ayuntamiento busca utilizar el edificio para fines culturales, la Diputación también reclama su parte del espacio, lo que ha generado un estancamiento en la toma de decisiones sobre su futuro.
La propuesta del Ayuntamiento de ceder el Palacio de Montortal a la Diputación como contrapartida no ha sido bien recibida, ya que se considera que el edificio está en un estado ruinoso y no puede compararse con el valor del edificio de Hacienda. A pesar de estos conflictos, es importante señalar que la relación económica entre ambas administraciones ha sido relativamente fluida, con Valencia recibiendo subvenciones directas de la Diputación, lo que sugiere que, a pesar de las tensiones, hay un interés mutuo en mantener una colaboración funcional.
La situación actual en el PP de Valencia refleja no solo las luchas internas por el poder, sino también la complejidad de la política local, donde las relaciones personales y las rivalidades pueden influir en la gestión de proyectos que afectan a toda la comunidad. La falta de entendimiento entre Mompó y Catalá podría tener un impacto significativo en el futuro del partido y en la capacidad de ambas administraciones para trabajar juntas en beneficio de Valencia.
