La reciente comparecencia de Salomé Pradas y José Manuel Cuenca en los juzgados de Catarroja ha desatado una ola de protestas por parte de las asociaciones de víctimas de la DANA, quienes no han dudado en expresar su indignación con gritos de «asesinos» y «mentirosos». Este evento se produce en el contexto de un careo judicial que busca esclarecer las responsabilidades en la gestión de la emergencia que dejó 230 fallecidos el 29 de octubre de 2024.
La situación se tornó tensa desde el momento en que ambos exfuncionarios abandonaron el edificio judicial, escoltados por la Guardia Civil. Los gritos de los familiares de las víctimas resonaban en el aire, mientras algunos vecinos de Catarroja se unían a la protesta desde las aceras y balcones. La presidenta de la Asociación de Víctimas Mortales de la DANA, Rosa Álvarez, fue clara en su mensaje: «José Manuel Cuenca es igual de responsable que Salomé Pradas. Él era la correa de transmisión con Carlos Mazón. Aunque no tenía competencias, sí las asumió. Es responsable».
Las asociaciones convocantes, que incluyen la Associació de Víctimes Mortals de la DANA 29-O y la Asociación de Damificados de l’Horta Sud, exhibieron fotografías de los fallecidos y carteles que denunciaban la incompetencia de los responsables políticos. La atmósfera era de dolor y rabia, con familiares que exigían justicia y respuestas a las preguntas que han quedado sin resolver desde la tragedia.
### La Emergencia y la Gestión de la Crisis
El careo judicial se centra en las contradicciones entre las declaraciones de Pradas y Cuenca sobre cómo se gestionó la emergencia. Durante la jornada fatídica, ambos intercambiaron mensajes que han sido objeto de análisis en el proceso judicial. La jueza ha decidido llevar a cabo este careo para intentar esclarecer las versiones de los implicados, ya que las declaraciones previas han dejado muchas dudas sobre la actuación de los exfuncionarios.
Las palabras de Toñi García, una de las afectadas que perdió a su marido y a su hija durante el temporal, reflejan el sentimiento de muchos: «Lo único que esperamos es la verdad porque solo con toda la verdad podremos llegar a toda la reconstrucción». Esta búsqueda de la verdad es un clamor entre los familiares de las víctimas, quienes consideran que la falta de transparencia y la gestión inadecuada de la crisis han contribuido a la tragedia.
Los mensajes intercambiados entre Pradas y Cuenca, que han sido hechos públicos, revelan una serie de contradicciones que han llevado a la necesidad de una tercera comparecencia judicial. En uno de los mensajes, Cuenca le advierte a Pradas que no debe «molestar» a Carlos Mazón durante la tarde del 29 de octubre, lo que ha generado aún más dudas sobre la responsabilidad de ambos en la gestión de la crisis.
La presidenta de la Asociación de Víctimas Mortales de la DANA ha enfatizado que la falta de acción y la ineficacia de los responsables políticos han llevado a la pérdida de vidas. «No han tenido empatía ni dignidad con los familiares de las víctimas. No han sido dignos de su función como políticos», ha declarado, subrayando la necesidad de que se asuman responsabilidades y se haga justicia.
### La Reacción de la Comunidad
La reacción de la comunidad de Catarroja ha sido contundente. La concentración frente a los juzgados no solo ha reunido a familiares de las víctimas, sino también a vecinos que han querido manifestar su apoyo y su rechazo a la gestión de la crisis. Las pancartas que se exhibieron durante la protesta reflejan el dolor y la frustración de una comunidad que aún vive las secuelas de la tragedia.
«Nuestros familiares han muerto por vuestra incompetencia» y «Menos mentiras y memoria, justicia, reconstrucción» son solo algunas de las consignas que resonaron en la manifestación. La comunidad ha exigido que se tomen medidas para garantizar que una tragedia como esta no vuelva a ocurrir, y que se establezcan mecanismos de rendición de cuentas para los responsables de la gestión de emergencias.
La situación en Catarroja es un recordatorio de la importancia de la transparencia y la responsabilidad en la gestión de crisis. Las víctimas y sus familias merecen respuestas y justicia, y la comunidad está decidida a no dejar que sus voces sean ignoradas. A medida que avanza el proceso judicial, la presión sobre los exfuncionarios y la necesidad de esclarecer los hechos se hace cada vez más evidente. La lucha por la verdad y la justicia continúa, y la comunidad de Catarroja se mantiene unida en su búsqueda de respuestas.
