València ha dado un paso significativo hacia la revitalización del barrio de Campanar, un área que ha sido objeto de atención durante años debido a su deterioro urbano. La iniciativa más reciente implica la reparación de una deuda histórica con la comunidad, específicamente en los terrenos que han sido apodados como el «Chernóbil de Campanar». Este apodo se debe a un edificio de estilo sesentero que ha estado en un estado de abandono extremo, con puertas y ventanas dañadas, rodeado de suciedad y vegetación muerta. La situación ha sido motivo de preocupación para los residentes, quienes han solicitado repetidamente una solución a este foco de degradación.
El gobierno municipal ha anunciado un Plan de Actuación Integral (PAI) que abarca las calles Pare Doménech, Tirso de Molina y Pío XII. Este desarrollo contempla la construcción de 133 viviendas, de las cuales 22 serán de protección pública. Sin embargo, este no es un proyecto nuevo; lleva más de 20 años en la espera de ser ejecutado. En 2005, la inmobiliaria Guadalmedina SA presentó un Plan de Reforma Interior de Mejora, pero el proceso se estancó debido a la necesidad de modificar el planeamiento urbano existente. A lo largo de los años, el proyecto ha pasado por múltiples revisiones y propuestas, pero siempre ha encontrado obstáculos que han impedido su avance.
En 2016, la inmobiliaria intentó reactivar el proyecto solicitando una Evaluación Ambiental Territorial, pero fue rechazada por el Consell, que consideró que el desarrollo estaba obsoleto. A pesar de los intentos de reactivación en 2019 y 2020, el proyecto continuó enfrentando dificultades, lo que llevó a la mercantil a renunciar a su propuesta. Sin embargo, en 2021, la situación dio un giro cuando Regenera Ciutat, S.L. mostró interés en promover un nuevo Plan de Reforma Interior en la misma zona, argumentando que el planeamiento vigente no era viable.
Finalmente, en julio de 2022, la Junta de Gobierno Local aprobó la evaluación ambiental y territorial del proyecto, lo que permitió que el plan avanzara. Sin embargo, a pesar de esta luz verde, el proyecto ha permanecido en un limbo administrativo durante tres años. La viabilidad económica del desarrollo ha sido un factor clave en este proceso, ya que se ha argumentado que debe generar suficientes plusvalías para ser atractivo para su ejecución.
Al analizar los PAIs de gestión directa aprobados, se ha observado que las cargas urbanísticas suelen ser del 33.72%. Sin embargo, en este caso, las cargas superarían el 64% del valor de los solares resultantes, lo que ha llevado a la promotora a solicitar un incremento de aprovechamiento en el ámbito de 8.869 m2. Esto incluye 6.835,69 m2 de techo de edificabilidad residencial y 2.033 metros de edificabilidad terciaria, lo que contrasta con los 10.526 metros contemplados en el plan general.
El plan aprobado finalmente recoge esta demanda y permitirá desarrollar un total de 16.300 metros de uso residencial y 3.095 de uso terciario, lo que representa un avance significativo en la revitalización del área. A pesar de las preocupaciones de la asociación vecinal sobre el nivel de urbanización, han accedido a este plan debido a la prolongada degradación de la zona, que se ha convertido en un aparcamiento irregular y un foco de insalubridad.
Los vecinos han estado muy involucrados en el seguimiento de este proyecto, expresando su frustración por la falta de acción durante tantos años. La situación ha sido un tema recurrente en la comunidad, y muchos consideran que se ha esperado demasiado tiempo para abordar este problema. La empresa promotora ha argumentado que la crisis económica ha sido un obstáculo, así como la falta de urgencia por parte del consistorio para desbloquear una zona que ha estado en un estado de abandono durante décadas.
El futuro del barrio de Campanar parece estar finalmente en marcha, con la esperanza de que este PAI no solo transforme el paisaje urbano, sino que también mejore la calidad de vida de los residentes. La construcción de nuevas viviendas, especialmente aquellas destinadas a la protección pública, es un paso crucial hacia la recuperación de un área que ha sido olvidada durante demasiado tiempo. La comunidad espera que este proyecto sirva como un catalizador para más desarrollos en la zona, contribuyendo a la revitalización de Campanar y a la mejora de su imagen y funcionalidad.
