La situación de la pesca en el Mediterráneo y el Mar Negro ha mostrado un cambio notable en los últimos años. Según el informe más reciente sobre el estado de la pesca en estas regiones, la tasa de sobrepesca se ha reducido al 52% en 2023, marcando la cifra más baja desde que se llevan registros. Este avance es un indicativo de las mejoras implementadas en la gestión pesquera y la creación de áreas protegidas, que han contribuido a la sostenibilidad de los ecosistemas marinos. Sin embargo, a pesar de estos logros, el Mediterráneo y el Mar Negro siguen siendo considerados entre los mares más sobreexplotados del mundo.
**Estrategias de Gestión y Resultados Positivos**
Desde 2013, la Comisión General de Pesca del Mediterráneo (CGPM) ha adoptado un total de 11 planes de gestión y ha establecido 11 áreas de pesca restringida. Estas acciones han permitido proteger aproximadamente el 60% del Mediterráneo de los impactos negativos asociados a la pesca, especialmente de las técnicas que afectan el fondo marino. Como resultado, la presión pesquera promedio ha disminuido en un 50% en la última década, lo que ha llevado a una reducción de la mortalidad por pesca y a un aumento en la biomasa de las poblaciones de peces.
La mortalidad por pesca se está acercando a niveles que permiten un rendimiento máximo sostenible, y el porcentaje de poblaciones sostenibles se ha duplicado en este periodo. En términos de biomasa, se ha observado un incremento del 25% en general, con varias especies bajo planes de gestión mostrando signos de recuperación. Esto es un claro indicador de que las medidas adoptadas están dando resultados positivos en la sostenibilidad de la pesca en la región.
A medida que la presión sobre los recursos pesqueros disminuye, la producción acuícola también ha experimentado un crecimiento significativo. Las inversiones en tecnología y en marcos legales más sólidos han permitido que la producción acuícola total se duplique, especialmente en la producción de peces. Se estima que para 2050, la producción de alimentos acuáticos en la región deberá aumentar entre un 14% y un 29% para satisfacer la creciente demanda de la población.
**El Papel Creciente de la Acuicultura**
La acuicultura ha tomado un papel protagónico en la producción de alimentos acuáticos en el Mediterráneo. En 2023, la producción acuícola marina y de aguas salobres alcanzó las 940,000 toneladas, representando más del 45% de la producción total en la región. Mientras tanto, la pesca de captura se ha estabilizado, manteniéndose alrededor de 1 millón de toneladas anuales, con un ligero aumento del 13% en 2023 respecto al año anterior.
Italia se posiciona como el país con mayor cuota pesquera en el Mediterráneo, seguido por Túnez y Argelia. Las especies de mayor valor comercial incluyen sardinas, camarones, merluza, anchoa y pulpo. En el Mar Negro, Turquía domina con un 70.6% de las capturas totales. En cuanto a la acuicultura, los ocho principales países representan el 95.5% de la producción, con Turquía liderando el sector, seguida de Egipto y Grecia.
La diversificación en la acuicultura está en aumento, con un creciente interés en especies emergentes como el lenguado, los pepinos de mar y las algas. Sin embargo, el sector enfrenta desafíos significativos, incluyendo el cambio climático, la aparición de patógenos y la complejidad de los marcos legales que limitan la inversión y el crecimiento potencial.
Los resultados por especies también son alentadores. Muchas de las especies prioritarias han mostrado una notable reducción en la mortalidad por pesca, con tendencias descendentes en especies como el salmonete y la gamba roja gigante. Aunque algunas poblaciones todavía se encuentran por debajo de los niveles óptimos, la reducción de la presión pesquera está impulsando una tendencia creciente. En 2023, especies como la anchoa europea y la gamba rosada de profundidad fueron evaluadas como explotadas de forma sostenible en toda la región.
Ejemplos destacados de recuperación incluyen una reducción del 42% en la mortalidad por pesca y un aumento del 64% en la biomasa del lenguado común en el Adriático desde 2019, así como una reducción del 86% en la mortalidad por pesca y un aumento del 310% en la biomasa del rodaballo en el Mar Negro desde 2013. Estos logros reflejan el impacto positivo de las medidas de gestión implementadas y la importancia de continuar con estas prácticas para asegurar la sostenibilidad de los recursos marinos en el futuro.
