La situación política en la Comunitat Valenciana ha alcanzado un punto crítico, según Fernando Villalonga, exconseller de Educación y Cultura. En una reciente entrevista, Villalonga expone su visión sobre el estado actual de la región, marcada por la inestabilidad y la falta de liderazgo. A lo largo de su carrera, Villalonga ha ocupado diversos cargos relevantes, desde secretario de Estado para Iberoamérica hasta embajador en Brasil, lo que le otorga una perspectiva única sobre la evolución política de la Comunitat Valenciana.
**Un Análisis Crudo de la Realidad Valenciana**
Villalonga no escatima en críticas hacia el actual gobierno, describiéndolo como «catastrófico y cancerígeno». Según él, la Comunitat Valenciana ha perdido poder y peso territorial, y la falta de un liderazgo sólido ha llevado a la región a uno de sus peores momentos desde la instauración de la autonomía. «Nunca habíamos estado así», afirma, aludiendo a la vergüenza y marginación que siente que ha sufrido la comunidad bajo la administración actual.
La figura de Carlos Mazón, presidente de la Generalitat, es objeto de especial reproche. Villalonga sostiene que Mazón ha fallado en momentos críticos, como durante la riada mortal que afectó a la región, donde su inacción fue evidente. «Se estaban muriendo 230 valencianos y él continuaba en El Ventorro», critica, añadiendo que su falta de ética y seriedad ha contribuido a la crisis actual. Para Villalonga, Mazón debería dejar su acta de diputado, ya que su presencia en el parlamento no contribuye al bienestar de los valencianos.
**El Futuro del PPCV y la Necesidad de Cambio**
La situación del Partido Popular de la Comunitat Valenciana (PPCV) también es motivo de preocupación para Villalonga. La falta de un congreso interno que permita a los militantes elegir a sus líderes es un tema recurrente en su discurso. Villalonga considera que la imposición de candidatos desde Madrid ha debilitado al partido y a la comunidad en su conjunto. «Si Madrid nos impone un candidato, puede nacer un partido escindido de obediencia valenciana», advierte, sugiriendo que la falta de autonomía política podría tener consecuencias graves para el futuro del PPCV.
Villalonga expresa su apoyo a Francisco Camps, argumentando que es el único que puede garantizar una mayoría absoluta para el PP en la Comunitat Valenciana. A pesar de las controversias que han rodeado a Camps, su experiencia y capacidad de liderazgo son vistas como esenciales en un momento de crisis. Sin embargo, Villalonga también critica la falta de memoria histórica de algunos líderes actuales, como Juan Francisco Pérez Llorca, quien ha cambiado de opinión sobre la necesidad de un congreso interno del partido.
La falta de legitimidad en la dirección del PPCV es un tema que preocupa a Villalonga, quien sostiene que sin un congreso, no hay legitimidad en la presidencia de la Generalitat. La historia reciente del PPCV, marcada por la corrupción y la falta de liderazgo, ha dejado una huella profunda en la política valenciana. Villalonga recuerda que, a pesar de los escándalos del pasado, se lograron importantes avances en infraestructura y desarrollo durante la administración de Eduardo Zaplana.
**La Lengua y la Identidad Valenciana**
Otro aspecto crucial que Villalonga aborda es la cuestión de la lengua y la identidad valenciana. A pesar de los avances en el uso del valenciano, Villalonga sostiene que aún queda mucho por hacer. Propone una nueva ley de enseñanza que garantice la enseñanza del valenciano y el castellano de manera equitativa, sin distinciones territoriales. La división actual, según él, está creando guetos y socavando la unidad de la lengua.
Villalonga también critica la gestión del conseller de Educación, quien, a su juicio, ha tomado decisiones que han dividido a la comunidad. La propuesta de un referéndum en los colegios sobre el uso del castellano fue vista como un intento fallido de imponer una agenda que no refleja la realidad de la sociedad valenciana. Para Villalonga, la unidad de la lengua no debería ser un tema de debate, sino un hecho reconocido por todos.
La crisis política en la Comunitat Valenciana es un reflejo de tensiones más amplias en la sociedad española. Villalonga señala que la crispación y la desconfianza han crecido, afectando la gobernabilidad y la percepción de la democracia en la región. La falta de un liderazgo claro y la influencia de factores externos han llevado a la Comunitat Valenciana a una encrucijada, donde el futuro político es incierto y la necesidad de un cambio es más urgente que nunca.
