En un encuentro marcado por la tensión y la incertidumbre, el Real Madrid logró una victoria crucial ante el Deportivo Alavés en la jornada 16 de La Liga. El partido, disputado en el estadio de Mendizorroza, dejó a los aficionados con sentimientos encontrados, ya que el equipo blanco no mostró su mejor versión a pesar de conseguir los tres puntos. Un gol de Rodrygo en la segunda mitad, tras una asistencia de Vinicius, selló el triunfo, pero el rendimiento del equipo dejó muchas dudas sobre su capacidad para competir al más alto nivel.
### Un arranque prometedor pero un juego irregular
Desde el inicio del partido, el Real Madrid mostró una actitud ofensiva, con Kylian Mbappé como protagonista. El delantero francés, a pesar de llegar al encuentro con algunas limitaciones físicas, abrió el marcador en el minuto 24 con un potente disparo desde la izquierda que dejó sin opciones al portero del Alavés, Sivera. Este gol parecía dar confianza al equipo, que se adelantó en el marcador y buscaba ampliar la ventaja.
Sin embargo, el Alavés, que comenzó el partido con un planteamiento defensivo, no se dejó amedrentar por la desventaja. A medida que avanzaba el primer tiempo, el equipo local comenzó a encontrar su ritmo, creando ocasiones de peligro y poniendo en aprietos a la defensa del Madrid. La primera parte terminó con un 1-0, pero el Real Madrid no logró consolidar su dominio, lo que dejó entrever que el partido aún estaba lejos de estar decidido.
El segundo tiempo trajo consigo un cambio en la dinámica del juego. El Alavés, impulsado por su afición, salió con más determinación y logró empatar en el minuto 68 gracias a un gol de Carlos Vicente, quien aprovechó un pase filtrado para batir a Courtois. Este gol fue un duro golpe para el Madrid, que se vio obligado a reaccionar ante un rival que había crecido en confianza y juego.
### La reacción del Madrid y la presión sobre Xabi Alonso
A pesar de la presión ejercida por el Alavés, el Real Madrid encontró la manera de volver a tomar la delantera. En el minuto 76, Rodrygo, que había sido un jugador clave en el ataque, recibió un pase de Vinicius y anotó el segundo gol para su equipo. Este tanto fue vital, ya que permitió al Madrid recuperar la ventaja en un momento crítico del partido. Sin embargo, la forma en que el equipo gestionó el juego tras el segundo gol dejó muchas preguntas sin respuesta.
El rendimiento del equipo fue inconsistente, y aunque lograron llevarse la victoria, el juego fue a menudo desorganizado y carente de la fluidez que se espera de un equipo de su calibre. Xabi Alonso, el entrenador, se encuentra en una situación delicada, ya que las lesiones y las sanciones han limitado sus opciones tácticas. La alineación que presentó en Mendizorroza fue un reflejo de esta falta de recursos, con varios jugadores en posiciones no habituales.
A pesar de la victoria, el ambiente en el vestuario y entre los aficionados es tenso. La presión sobre Alonso aumenta, y la falta de un juego convincente podría poner en riesgo su continuidad en el banquillo. La afición espera ver un equipo que no solo gane, sino que también ofrezca un espectáculo digno de su historia y tradición.
El partido contra el Alavés fue un claro ejemplo de que, a pesar de las individualidades brillantes como Mbappé, Rodrygo y Vinicius, el Real Madrid necesita encontrar una cohesión y un estilo de juego que les permita competir de manera efectiva en la liga y en competiciones europeas. La próxima jornada será crucial para el equipo, que deberá demostrar que puede superar las adversidades y ofrecer un rendimiento acorde a su estatus como uno de los clubes más grandes del mundo.
