La posguerra en España fue un periodo de grandes transformaciones y adaptaciones, especialmente en el ámbito rural. En un contexto de escasez y aislamiento, el campo se convirtió en el pilar fundamental para la supervivencia de muchas familias. Entre las diversas actividades que surgieron en este tiempo, destaca un oficio que, aunque hoy parece olvidado, fue esencial para la economía y la vida cotidiana de muchas comunidades: el trabajo de los pegueros.
### La Importancia de la Madera en la Posguerra
Durante la posguerra, la madera y sus derivados adquirieron un valor estratégico. En regiones como la Sierra de Segura, donde la naturaleza proporcionaba recursos vitales, la recolección de resina de pino se convirtió en una actividad crucial. La resina, además de ser un recurso natural, era transformada en alquitrán vegetal, un material versátil y necesario para diversas aplicaciones.
Los pegueros eran los encargados de recolectar los restos de resina que los resineros dejaban atrás. Este trabajo no se realizaba de manera continua, sino que se concentraba en campañas específicas, generalmente en primavera y otoño. La actividad requería no solo fuerza física, sino también un profundo conocimiento de las técnicas tradicionales que se habían transmitido de generación en generación. En muchas aldeas, la figura del peguero era fundamental, y sus instalaciones estaban integradas en el paisaje rural.
El proceso de obtención del alquitrán vegetal era laborioso. Los pegueros construían hornos rudimentarios, conocidos como pegueras, donde colocaban capas de madera y resina. Estos hornos eran sellados para limitar el oxígeno y permitir una combustión lenta, lo que resultaba en la fusión de la resina sin llegar a quemarse. Tras varios días de cocción, el producto final, conocido como miera o pez, era extraído y enfriado para su uso. Este proceso requería atención constante, ya que la mezcla debía ser removida para evitar la formación de grumos.
Pedro Mañas, uno de los últimos pegueros, recordaba que tras varias jornadas de trabajo, se podían obtener entre 20 y 25 arrobas de alquitrán por cada ciclo. Este material era esencial en la economía de la posguerra, ya que su versatilidad permitía su uso en múltiples aplicaciones.
### Usos de la Pez en la Economía Rural
La pez vegetal, obtenida del proceso de destilación de la resina, tenía múltiples usos en la vida cotidiana de la España rural de la posguerra. Uno de sus principales usos era como impermeabilizante en viviendas y construcciones rurales. En una época donde cada recurso contaba, la capacidad de sellar techos y paredes para evitar filtraciones era vital para la supervivencia de las familias.
Además, la pez se utilizaba para sellar odres y botas de vino, evitando pérdidas en un momento en que el vino era un recurso valioso. En el ámbito ganadero, la miera servía para marcar reses sin causarles daño y para tratar afecciones cutáneas del ganado. También se empleaba en embarcaciones de madera y otros elementos expuestos a la humedad, lo que la convertía en un material fundamental en la economía de subsistencia de la época.
La versatilidad de la pez vegetal hizo que su producción fuera esencial para muchas comunidades rurales, que dependían de este recurso para su día a día. Sin embargo, a medida que avanzaba el tiempo y la tecnología, el oficio de los pegueros comenzó a declinar.
### La Desaparición del Oficio de Peguero
La extinción del oficio de peguero no fue un proceso abrupto, sino que se dio de manera gradual a partir de los años 70. Con la mejora de las infraestructuras y la llegada de nuevos materiales derivados del petróleo, la producción artesanal de alquitrán vegetal se volvió innecesaria. Las nuevas técnicas de impermeabilización y los productos industriales ofrecían soluciones más eficientes y menos laboriosas.
A medida que las pegueras fueron quedando abandonadas, el conocimiento sobre este oficio dejó de transmitirse. Hoy en día, apenas quedan testimonios directos de quienes ejercieron esta labor. En algunas regiones con tradición forestal, se pueden encontrar restos de hornos y algunas demostraciones puntuales con fines etnográficos, pero el oficio en sí ha desaparecido casi por completo.
La historia de los pegueros es un reflejo de cómo la modernización y el avance tecnológico pueden llevar al olvido de oficios que, en su momento, fueron esenciales para la vida de muchas personas. La memoria de estos trabajadores y su contribución a la economía rural de la posguerra se ha desvanecido, dejando solo vestigios de un tiempo en el que la naturaleza y el trabajo manual eran la base de la supervivencia.
### Reflexiones sobre el Legado de los Pegueros
El legado de los pegueros es un recordatorio de la importancia de preservar la memoria histórica de oficios que, aunque hoy puedan parecer obsoletos, fueron fundamentales en su momento. La historia de estos trabajadores nos invita a reflexionar sobre el valor de las tradiciones y el conocimiento ancestral que, a menudo, se pierde con el tiempo.
En un mundo cada vez más industrializado y dependiente de la tecnología, es esencial recordar y valorar las habilidades y conocimientos que han sido transmitidos a lo largo de generaciones. La historia de los pegueros es solo un ejemplo de cómo el trabajo manual y la conexión con la naturaleza han sido parte integral de la vida humana, y cómo su desaparición puede llevar a la pérdida de identidad cultural y comunitaria.
La recuperación de estas historias y oficios olvidados puede ser una forma de rendir homenaje a quienes, con su esfuerzo y dedicación, contribuyeron a la construcción de una sociedad que, aunque marcada por la adversidad, encontró en el trabajo y la comunidad su mayor fortaleza.
