El juicio por el asesinato del canónigo emérito de la Catedral de València, Alfonso López Benito, ha comenzado con una serie de testimonios que han puesto en entredicho la versión oficial de la investigación. En la tercera sesión del juicio, la defensa ha logrado que el jurado escuche las contradicciones en las declaraciones de varios testigos, lo que ha generado un ambiente de incertidumbre sobre la culpabilidad del único acusado, Miguel Tomás V. N., un sintecho que se enfrenta a una posible condena de 28 años de prisión por asesinato, robo con violencia y estafa.
### La Recolección de Evidencias y el Testimonio de la Policía Científica
Durante el juicio, los agentes de la Policía Científica que realizaron la inspección del lugar del crimen han declarado que encontraron 31 vestigios de ADN y huellas en diferentes muebles y estancias del domicilio del canónigo. Sin embargo, ninguna de estas evidencias corresponde al acusado. La jefa del Equipo de Inspecciones Técnico-Policiales explicó que realizaron una tercera inspección más exhaustiva en el despacho del cura, donde hallaron 21 impresiones dactilares en el cristal del escritorio, pero ninguna pertenecía a Miguel Tomás.
La defensa ha cuestionado la posibilidad de que el acusado hubiera limpiado sus huellas, dado que el estado del piso no indicaba que hubiera sido alterado. La agente de la Policía Científica describió el lugar como ordenado, lo que contradice la idea de que se había intentado borrar evidencias. Este testimonio ha sido crucial para la defensa, que busca demostrar que no hay pruebas concluyentes que incriminen a su cliente.
Además, se ha mencionado la falta de análisis de dispositivos electrónicos confiscados, incluyendo un teléfono y varios pendrives. Un agente de Homicidios explicó que no se pudo recuperar la copia de seguridad del teléfono del acusado, lo que ha generado dudas sobre la eficacia de la investigación. La defensa ha insistido en que la policía debería haber accedido a las conversaciones de WhatsApp del acusado, algo que se logró con el teléfono de la víctima, lo que plantea interrogantes sobre la imparcialidad de la investigación.
### Testimonios que Desafían la Narrativa Oficial
A lo largo del juicio, varios testigos han ofrecido declaraciones que contradicen la versión de la policía. Uno de los testigos, encargado del garaje donde el canónigo aparcaba su coche, afirmó que había hablado ocasionalmente con él y que conocía a algunos hombres que visitaban su apartamento. Este testimonio sugiere que el canónigo mantenía relaciones con otros hombres, lo que podría abrir nuevas líneas de investigación sobre el contexto del crimen.
Una vecina del edificio también ha declarado que no escuchó nada inusual la noche del crimen, contradiciendo a un oficial de Homicidios que había afirmado que ella había escuchado el ascensor parar en el rellano. Este tipo de contradicciones ha alimentado la percepción de que la investigación podría haber sido apresurada o sesgada.
Otro testimonio relevante fue el de la recepcionista del Hostal Abastos, donde fue detenido el acusado. Ella confirmó que la policía registró la habitación del acusado, lo que contradice la afirmación del jefe de Homicidios de que no se había realizado tal registro. Este tipo de inconsistencias en los testimonios de la policía y los testigos han sembrado dudas sobre la credibilidad de la investigación y la acusación.
La defensa ha utilizado estos testimonios para argumentar que el caso no está tan claro como lo presenta la fiscalía. La insistencia en la búsqueda de un tal Manuel, un temporero colombiano que el acusado señala como el verdadero autor del crimen, ha sido un punto focal en la estrategia de defensa. La prima del acusado ha declarado que él nunca había tenido problemas con la justicia y que su relación con la familia era buena, lo que refuerza la idea de que Miguel Tomás podría ser un chivo expiatorio en este caso.
El juicio continúa, y a medida que se presentan más testimonios, la incertidumbre sobre la culpabilidad del acusado se intensifica. La defensa ha logrado sembrar dudas razonables sobre la investigación, lo que podría influir en la decisión del jurado. La atención se centra ahora en cómo se desarrollarán las próximas sesiones y si se presentarán más evidencias que puedan cambiar el rumbo del caso.
