La situación de emergencia provocada por la amenaza de rotura de la presa de Forata en octubre de 2024 ha desatado una serie de controversias y decisiones críticas dentro del gobierno valenciano. En medio de esta crisis, el secretario autonómico de Presidencia, Cayetano García, se encontró en el centro de un debate sobre la conveniencia de emitir una orden de confinamiento para las poblaciones situadas aguas abajo de la presa. Este artículo explora los detalles de la situación y las implicaciones de las decisiones tomadas por los altos cargos de la Generalitat.
La tarde del 29 de octubre de 2024, el Cecopi, el centro de coordinación de emergencias, evaluaba la posibilidad de un confinamiento tras recibir informes sobre el estado crítico de la presa. La exconsellera Salomé Pradas, quien estaba al mando de la emergencia, intentó contactar con el entonces president Carlos Mazón para discutir la situación. Sin embargo, no logró comunicarse con él, lo que la llevó a consultar a García sobre la viabilidad de la orden de confinamiento. Según fuentes cercanas, García desaconsejó esta opción, argumentando que podría ser un «lío jurídico».
Este consejo se produjo en un contexto de creciente tensión y urgencia. A las 19:36 horas, Pradas había intentado contactar a Mazón sin éxito, lo que la llevó a buscar la opinión de García. En ese momento, Mazón se encontraba en una comida con la periodista Maribel Vilaplana, quien, según registros, no abandonó el aparcamiento del restaurante hasta las 19:51 horas. Esta falta de comunicación y la decisión de no emitir una orden de confinamiento han generado críticas y cuestionamientos sobre la gestión de la crisis.
### La Resistencia de la Presa y las Decisiones Críticas
La presa de Forata, ubicada en Yátova y parte de la cuenca del río Magro, se convirtió en el foco de atención del Cecopi debido a su estado crítico. A las 17:26 horas, responsables de Aemet informaron sobre la situación alarmante de la presa y la posibilidad de evacuaciones. Pradas, consciente de la gravedad de la situación, propuso el confinamiento como una medida preventiva. Sin embargo, el jefe de bomberos, José Miguel Basset, consideró que esta decisión podría ser contraproducente, sugiriendo que los desplazamientos podrían agravar la situación.
Ante el rechazo a la propuesta de evacuación, se planteó la opción del confinamiento. Sin embargo, surgieron dudas legales que complicaron la decisión. La delegada del Gobierno, Pilar Bernabé, expresó su frustración ante la situación, recordando que en el pasado se habían tomado medidas de confinamiento por razones sanitarias, cuestionando por qué no se podía hacer lo mismo en este caso. Esta tensión en el Cecopi reflejó la dificultad de tomar decisiones rápidas y efectivas en situaciones de emergencia.
La falta de comunicación efectiva entre los miembros del gobierno y la incapacidad de Mazón para atender las llamadas de Pradas en momentos críticos han sido objeto de críticas. En su comparecencia ante la comisión de investigación del Congreso, Mazón sugirió que no pudo responder a las llamadas porque estaba «andando y tenía el móvil en la mochila». Esta justificación ha sido vista por algunos como insuficiente, dado el contexto de la emergencia.
### El Papel del Entorno de Mazón
La situación también ha puesto de relieve el papel del entorno cercano a Mazón. Pradas, ante la imposibilidad de contactar directamente con el president, recurrió a los colaboradores más cercanos para mantenerlo informado sobre la evolución de la crisis. José Manuel Cuenca, jefe de gabinete de Mazón, testificó que Pradas estaba en constante comunicación con el equipo de Presidencia sobre la situación de la presa y las posibles medidas a tomar.
La falta de respuesta adecuada y la confusión en la toma de decisiones han llevado a cuestionar la eficacia del liderazgo en momentos de crisis. La gestión de la emergencia por parte de la Generalitat ha sido criticada, y muchos se preguntan si se podrían haber evitado decisiones erróneas si la comunicación hubiera sido más fluida y efectiva.
La crisis provocada por la amenaza de la presa de Forata no solo ha revelado las debilidades en la gestión de emergencias de la Generalitat, sino que también ha puesto de manifiesto la importancia de una comunicación clara y efectiva entre los altos cargos en situaciones críticas. A medida que se desarrollan las investigaciones y se analizan las decisiones tomadas, queda por ver cómo afectará esto a la reputación y la confianza en el gobierno valenciano.
