Cuba vive su peor crisis energética en décadas. En La Habana, los apagones superan las 22 horas diarias. La población sufre cortes prolongados, colapso de servicios básicos y protestas masivas. El gobierno atribuye la emergencia al bloqueo energético estadounidense. Washington, en cambio, señala la mala gestión estatal y el control militar de la economía. La tensión se agrava en un contexto de sanciones crecientes y escasez estructural.
¿Por qué los apagones en Cuba superan las 22 horas diarias?
El Sistema Electroenergético Nacional (SEN) está en estado crítico. Fallan plantas termoeléctricas por falta de combustible, mantenimiento deficiente y obsolescencia técnica. Las importaciones de diésel y fuel oil se redujeron un 68 % respecto a 2023. No hay reservas estratégicas operativas. El gobierno reconoce que no hay capacidad para garantizar más de dos horas diarias de suministro en zonas urbanas clave.
¿Qué dice el gobierno cubano sobre la crisis energética?
Miguel Díaz-Canel califica el bloqueo estadounidense de «genocida» y lo responsabiliza directamente de la falta de combustibles. El régimen insiste en que las sanciones impiden la compra de repuestos, equipos de generación y hasta lubricantes para turbinas. Sin embargo, informes de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) señalan que el 42 % de la capacidad instalada está inoperativa por causas técnicas prevenibles, no por restricciones externas.
¿Cuál es la postura de Estados Unidos?
Washington niega que las sanciones prohíban la importación de combustibles para uso civil. El secretario de Estado, Marco Rubio, afirma que el régimen mantiene el control de la riqueza energética mediante Empresas Militares Estatales (EME). Estas entidades concentran el 73 % de las exportaciones y el 61 % de las importaciones. Según el Departamento de Tesoro, varias están sancionadas por corrupción y evasión de controles.
¿Qué impacto económico y social tienen los apagones en Cuba?
Colapso de la cadena productiva
La industria manufacturera opera al 18 % de su capacidad. Las fábricas de medicamentos, alimentos y cemento redujeron turnos o cerraron. El sector turístico perdió un 31 % de ingresos en el primer trimestre de 2026.
Crisis social aguda
Más del 87 % de los hogares reportan pérdida de refrigeración, agua potable y conectividad. En La Habana, el 64 % de los centros de salud funcionan con generadores obsoletos. Las escuelas suspendieron clases presenciales en 12 provincias.
Protestas y respuesta estatal
Las manifestaciones se multiplicaron un 220 % en abril. Ciudadanos bloquearon avenidas con neumáticos incendiados. El gobierno activó el Plan de Contingencia Nacional, pero sin recursos reales para su ejecución.
Datos Clave
- Los apagones en La Habana superan las 22 horas diarias desde marzo de 2026.
- El Sistema Electroenergético Nacional (SEN) opera al 12 % de su capacidad máxima.
- Las Empresas Militares Estatales (EME) controlan el 73 % de las exportaciones cubanas.
- El 42 % de las plantas eléctricas están inactivas por fallas técnicas prevenibles.
- El sector turístico perdió 31 % de sus ingresos en el primer trimestre de 2026.
El marco legal vigente no contempla mecanismos de rendición de cuentas ante fallos sistémicos. La Ley de Energía de 2014 carece de cláusulas de transparencia operativa ni auditorías externas. Desde 2022, la Asamblea Nacional no ha aprobado presupuesto específico para inversión en infraestructura eléctrica. La crisis no es solo técnica: es institucional y financiera. La dependencia de importaciones sin divisas disponibles, sumada a la falta de reformas estructurales, profundiza la vulnerabilidad energética. Mientras tanto, la población paga el costo en salud, educación y estabilidad económica.
