La comunidad del baloncesto en Valencia se encuentra de luto tras el fallecimiento de Brad Branson, quien se convirtió en una figura emblemática del Pamesa Valencia. A los 67 años, Branson dejó un legado imborrable en el deporte, siendo recordado no solo por su talento en la cancha, sino también por su compromiso con la comunidad y su amor por la ciudad que lo acogió.
Branson llegó a Valencia en 1988, cuando el Pamesa era un club joven, apenas con dos años de historia. Su llegada marcó un antes y un después para la franquicia, que encontró en él a un jugador de gran calidad y carisma. Durante sus seis temporadas en el equipo, Branson se destacó como un pívot dominante, promediando 23,4 puntos y 9,1 rebotes en su primera temporada, lo que le valió el reconocimiento de los aficionados y la prensa.
### Un Jugador con Corazón
La trayectoria de Brad Branson en el baloncesto español no solo se limitó a sus estadísticas. Su carácter y dedicación lo convirtieron en un ícono para los jóvenes jugadores y aficionados. Branson no solo jugaba, sino que también se involucraba activamente en la comunidad. Durante su tiempo en Valencia, organizó un torneo de baloncesto para personas con necesidades especiales, que ha crecido hasta convertirse en uno de los más grandes de Europa, con más de 2,000 participantes.
Además, Branson tenía una relación especial con los niños que acudían a ver los entrenamientos en la Fonteta. Les ofrecía entradas para los partidos si demostraban que estaban haciendo un buen trabajo en la escuela. Este gesto no solo reflejaba su amor por el baloncesto, sino también su deseo de inspirar a la próxima generación.
Su legado no se limita a las canchas. En varias entrevistas, Branson expresó su gratitud hacia los aficionados de Valencia, quienes siempre lo apoyaron. En una de sus visitas a la ciudad, mencionó que el cariño de los seguidores era el mejor regalo que podía recibir, incluso por encima de cualquier trofeo. Esta conexión emocional con la afición es lo que lo convirtió en una leyenda del Pamesa.
### Un Impacto Duradero en el Baloncesto
Brad Branson no solo dejó su huella en el Pamesa Valencia, sino que también contribuyó al crecimiento del baloncesto en España. Su estilo de juego y su ética de trabajo inspiraron a muchos jugadores que vinieron después de él. En sus últimos años, Branson se dedicó a comentar partidos de baloncesto en Estados Unidos, donde continuó compartiendo su pasión por el deporte.
En una de sus últimas entrevistas, Branson habló sobre la importancia de la formación académica para los jóvenes deportistas, destacando el trabajo de cantera en L’Alqueria. Su visión sobre el baloncesto iba más allá de ganar partidos; creía que el desarrollo integral de los jugadores era fundamental para el futuro del deporte.
La influencia de Branson se sintió en el equipo taronja, que, tras su partida, continuó cosechando éxitos, incluyendo la histórica victoria en la ACB en 2017. En esa ocasión, muchos recordaron las palabras de Branson, quien había afirmado que un equipo con corazón podría superar a uno con dinero. Su fe en el potencial del Valencia Basket fue un reflejo de su propia experiencia como jugador.
Brad Branson fue más que un jugador; fue un embajador del baloncesto en Valencia. Su legado perdurará en la memoria de quienes lo conocieron y en la historia del Pamesa Valencia. La comunidad del baloncesto no solo llora su pérdida, sino que también celebra su vida y su contribución al deporte. Su espíritu vivirá en cada partido, en cada joven que sueña con ser como él y en cada aficionado que lo aclamó en la Fonteta. Descanse en paz, Brad Branson.
