En 2025, 13.885 personas fallecieron en Málaga, un 2,8% más que en 2024. Los tumores siguen siendo la causa principal de muerte, seguidos de las enfermedades del sistema circulatorio y los trastornos mentales. Estos tres grupos explican más del 62% de todos los fallecimientos registrados. Los datos, provisionales y publicados por el Instituto Nacional de Estadística, revelan una realidad demográfica y sanitaria crítica que exige respuestas integrales en prevención, atención primaria y políticas públicas de salud mental.
¿Cuáles son las tres causas principales de muerte en Málaga en 2025?
Los tumores causaron 3.678 muertes: 2.187 hombres y 1.491 mujeres. Aunque bajaron ligeramente respecto a 2024, siguen siendo la primera causa. El tumor maligno de tráquea, bronquios y pulmón fue el más letal, con 825 fallecidos. Le siguen los tumores de colon, mama y próstata.
Las enfermedades del sistema circulatorio, segunda causa, provocaron 3.561 muertes. Incluyen infartos, ictus y cardiopatías isquémicas. Su incidencia está vinculada a factores de riesgo como la hipertensión, la obesidad y el tabaquismo —todos con alta prevalencia en la provincia.
Los trastornos mentales, tercera causa, sumaron 1.461 fallecimientos. Aquí destacan el alzhéimer y otras demencias, que representan más del 70% de este grupo. El suicidio, aunque menos frecuente (136 casos), es la causa más prevenible y refleja brechas en la atención psicosocial.
¿Qué impacto económico y social tienen estas causas?
Cada muerte por tumor implica un gasto medio hospitalario de 28.500€, según el Informe Anual del Sistema Nacional de Salud 2025. Las enfermedades circulatorias generan costes crónicos: 12.300€ anuales por paciente en seguimiento farmacológico y rehabilitación.
El alzhéimer y demencias suponen un costo oculto: 42% de los cuidadores son familiares no remunerados. Esto reduce la productividad laboral y aumenta la presión sobre las prestaciones del Ingreso Mínimo Vital y los servicios de cuidadora a domicilio.
Además, el aumento del 2,8% en fallecimientos se produce en un contexto de envejecimiento acelerado: el 24,7% de la población malagueña tiene más de 65 años (frente al 19,3% nacional). Esto tensiona los recursos de los empleados técnicos sanitarios, ya con una tasa de rotación del 18% en Atención Primaria.
¿Qué marco legal y práctico regula la respuesta a estas causas?
La Ley General de Sanidad y el Plan Estratégico de Salud Pública de Andalucía 2023–2030 establecen objetivos claros: reducir la mortalidad prematura por cáncer en un 15% y por enfermedades cardiovasculares en un 20% para 2030.
Sin embargo, la aplicación choca con limitaciones: solo el 38% de los centros de salud en Málaga cuentan con unidades de salud mental comunitaria integradas. La Ley de Bienestar Animal, aunque relevante para salud pública, no aborda directamente estos indicadores.
En el ámbito práctico, el permiso retribuido por alertas y los protocolos de emergencias sanitarias se activan ante brotes, pero no cubren la cronicidad. Tampoco existe un marco específico para la atención geriátrica domiciliaria, pese a que el 61% de los fallecidos por alzhéimer murieron en su domicilio.
¿Qué datos clave deben conocer los profesionales y ciudadanos?
- 13.885 fallecimientos en Málaga en 2025: +2,8% vs. 2024.
- 3.678 muertes por tumores: el 26,5% del total. El cáncer de pulmón es el más letal.
- 3.561 muertes por enfermedades circulatorias: segunda causa, con alta carga preventiva.
- 1.461 muertes por trastornos mentales: el 10,5% del total; el alzhéimer representa 1.025 casos.
- 136 suicidios: la causa más prevenible y con menor cobertura de intervención temprana.
- 7.250 fallecidos hombres vs. 6.635 mujeres: la brecha de género se mantiene estable.
Factores de riesgo estructurales
La alta prevalencia de tabaquismo (22,4% en adultos), sedentarismo (31% de la población inactiva) y diabetes no controlada (14,8% de mayores de 65 años) explica parte del peso de las tres causas principales. Estos factores están vinculados a políticas de entorno: acceso a espacios verdes, regulación de alimentos ultraprocesados y financiación de programas de vivienda autosuficiente para mayores en zonas rurales.
Contexto nacional y comparativo
Málaga supera la media andaluza en mortalidad por cáncer (25,3 vs. 23,7 por 100.000) y se sitúa por debajo en muertes por suicidio (9,8 vs. 11,2). Su tasa de mortalidad por enfermedades respiratorias es la más alta de Andalucía, vinculada a la contaminación del aire en la cuenca del Guadalhorce y a la alta densidad de pisos turísticos no regulados en zonas costeras.
La actualización de los planes de suministro de agua, la inversión en vivienda autosuficiente y la reforma del permiso retribuido por alertas son ejes clave para reducir la vulnerabilidad sanitaria. No se trata solo de atención hospitalaria, sino de construir entornos que protejan la salud desde la raíz.
