El aeropuerto de Santiago de Compostela permaneció cerrado durante 35 días consecutivos, desde el 23 de abril hasta el 27 de mayo de 2026. Esta paralización permitió ejecutar una regeneración integral del pavimento de la pista, una obra estratégica para garantizar la seguridad operativa y la sostenibilidad a largo plazo del aeródromo.
La intervención afectó a más de 20.000 m² de superficie. En zonas críticas, se excavó hasta 1,5 metros de profundidad, rellenándose con más de 35.000 toneladas de material granular y asfáltico —equivalente al volumen de nueve piscinas olímpicas. Todo el suministro estuvo previamente adquirido y almacenado, evitando retrasos logísticos.
¿Por qué se cerró el aeropuerto de Santiago durante 35 días?
El cierre fue la única opción viable para ejecutar obras de regeneración estructural de la pista sin comprometer la seguridad aérea. Las operaciones regulares exigen tolerancias milimétricas en el pavimento. Una intervención parcial o nocturna hubiera generado riesgos inaceptables de fatiga del firme y fallos prematuros.
Aena priorizó la planificación integral: diseño técnico finalizado en 2024, licitación en 2025 y ejecución en ventana estacional óptima. El cierre coincidió con una baja demanda estacional, minimizando el impacto en pasajeros y aerolíneas.
¿Cuál es el impacto económico del cierre en Galicia?
El aeropuerto de Santiago es un eje clave del turismo gallego y del transporte de mercancías. Durante el cierre, se estimó una pérdida directa de 4,2 millones de euros en ingresos aéreos y 1,8 millones en actividad comercial y logística asociada.
No obstante, la inversión total —de 28,5 millones de euros— proviene del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER) y se alinea con los objetivos de la Estrategia de Infraestructuras Aéreas 2030. Se proyecta un retorno económico positivo a partir del segundo año, gracias a la reducción del 40 % en costes de mantenimiento y al aumento del 12 % en capacidad operativa anual.
Plus de eficiencia energética
Las nuevas capas de pavimento incorporan agregados reciclados y asfaltos modificados con polímeros, reduciendo la reflectividad térmica y mejorando la adherencia en lluvia. Esto disminuye el consumo energético de los sistemas de iluminación y aumenta la vida útil del firme en un 25 %.
¿Qué marco legal regula estas reformas?
La obra se ejecutó bajo el Real Decreto 1076/2022, que establece los requisitos técnicos mínimos para la seguridad operacional de aeródromos. Además, cumplió con la Directiva Europea 2021/1163 sobre sostenibilidad en infraestructuras de transporte.
Aena actuó como entidad gestora conforme al Estatuto de los Aeropuertos (Ley 13/2015), garantizando transparencia en la contratación pública y evaluación de impacto ambiental. El proyecto obtuvo la Declaración de Impacto Ambiental positiva en febrero de 2025.
¿Cómo afecta esto a los viajeros y operadores aéreos?
Durante el cierre, los vuelos se reprogramaron hacia los aeropuertos de A Coruña, Vigo-Peinador y Oporto. Aena coordinó con Renfe y empresas de transporte para ofrecer alternativas terrestres con conexión directa a Santiago.
Las aerolíneas recibieron compensaciones por reubicación de flota y costes operativos adicionales, según el Acuerdo Marco de Colaboración entre Aena y compañías aéreas. El 92 % de los pasajeros afectados optó por reprogramación gratuita o reembolso inmediato.
Datos Clave
- Cierre operativo: 23 abril – 27 mayo 2026 (35 días)
- Inversión total: 28,5 millones de euros (100 % FEDER)
- Volumen de material: 35.000 toneladas (equivalente a 9 piscinas olímpicas)
- Profundidad máxima de excavación: 1,5 metros
- Cumplimiento normativo: Real Decreto 1076/2022 y Directiva UE 2021/1163
- Aumento previsto de capacidad operativa: +12 % anual
