Las calles de València han sido testigos de una nueva jornada de protestas agrarias, donde los agricultores han salido a manifestarse en una tractorada organizada por Unaspi (Unión Nacional de Asociaciones del Sector Primario Independientes). Esta movilización, que tuvo lugar el 26 de enero de 2026, se enmarca en un contexto de creciente descontento en el sector primario, que se siente amenazado por diversas políticas que consideran perjudiciales para su supervivencia.
La marcha de tractores, que recorrió el centro de la ciudad desde la Estación del Norte hasta la Delegación del Gobierno, ha generado importantes colapsos de tráfico, evidenciando la magnitud de la protesta. Los agricultores han alzado la voz contra el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur, así como contra los recortes en la Política Agraria Común (PAC) y el Pacto Verde Europeo, que, según ellos, están asfixiando al sector.
### Demandas de los Agricultores
Los agricultores han expuesto una serie de demandas claras y contundentes. En primer lugar, exigen que España no apoye la ratificación del acuerdo comercial con Mercosur. Este tratado, que abriría el mercado europeo a un bloque agrícola mucho más grande, es visto como una amenaza directa a la agricultura y ganadería españolas. Los agricultores argumentan que las condiciones laborales y ambientales en Mercosur son significativamente inferiores a las de la UE, lo que podría llevar a una competencia desleal y a la ruina de los productores locales.
Además, Unaspi ha señalado que la situación del sector es crítica, con una pérdida de rentabilidad y viabilidad que se ha intensificado en los últimos años. Entre 2009 y 2020, España ha perdido casi 75,000 explotaciones agrarias y más de 73,000 ganaderas, lo que ha contribuido a la despoblación rural y a una creciente dependencia alimentaria del exterior. Esta tendencia es alarmante, ya que pone en riesgo la soberanía alimentaria del país y su capacidad para producir alimentos de calidad.
En el ámbito de la ganadería, los productores también enfrentan desafíos significativos. Las crisis sanitarias, como la dermatosis bovina y la peste porcina africana, han llevado a la implementación de protocolos que obligan al sacrificio de animales enteros ante un solo caso positivo. Esto no solo representa una pérdida económica devastadora para los ganaderos, sino que también plantea cuestiones éticas sobre el tratamiento de los animales en situaciones de crisis.
### Críticas a las Políticas Agrarias de la UE
La movilización de los agricultores no solo se centra en el acuerdo con Mercosur, sino que también critica la incoherencia de las políticas medioambientales de la UE. Los agricultores argumentan que mientras se imponen estrictas regulaciones a los productores europeos, se permite la importación de alimentos que han sido cultivados con fitosanitarios prohibidos en Europa y que están vinculados a la deforestación. Esto, según ellos, no solo aumenta la huella de carbono por el transporte de productos a larga distancia, sino que también socava los esfuerzos de sostenibilidad en el continente.
Unaspi ha hecho un llamado a los gobernantes para que reconsideren sus políticas y prioricen la protección del sector primario. Exigen el mantenimiento de los fondos de la PAC y la eliminación de cargas burocráticas que dificultan la actividad agrícola. Los agricultores argumentan que las políticas actuales no solo amenazan su viabilidad, sino que también ponen en riesgo la seguridad alimentaria de toda la población europea.
La tractorada de València es solo una de las muchas movilizaciones que están teniendo lugar en toda España. En los próximos días, se espera que otras organizaciones agrarias, como AVA-Asaja y UPA, también se sumen a las protestas, lo que indica que el descontento en el sector primario está lejos de resolverse. Los agricultores están decididos a luchar por sus derechos y por un futuro sostenible para la agricultura y la ganadería en España.
La situación actual del sector primario en València y en toda España es un reflejo de las tensiones entre las políticas comerciales internacionales y la necesidad de proteger la producción local. A medida que las protestas continúan, queda claro que los agricultores están dispuestos a hacer oír su voz y a luchar por un futuro que garantice la soberanía alimentaria y la viabilidad de sus explotaciones.
