La trayectoria de Audax Renovables, bajo la dirección de José Elías, ha sido objeto de análisis y debate en el ámbito empresarial. Fundada en 2011, la compañía se presentó como un modelo de éxito en el sector de las energías renovables, destacando por su expansión internacional y su notable crecimiento en bolsa. Sin embargo, tras esta fachada de éxito, se ocultan tensiones financieras y una gestión cuestionable que han puesto en jaque la viabilidad de la empresa.
**Los inicios y la expansión de Audax**
La historia de Audax Renovables comienza con la fusión de varias sociedades en 2011, impulsada por la visión de José Elías. La compañía se expandió rápidamente a mercados como Portugal, Italia y Alemania, y entre 2018 y 2021, su cotización en bolsa se disparó, alcanzando una revalorización del 300%. Este crecimiento consolidó la imagen de Elías como un líder en el sector energético, capaz de transformar la empresa en un referente de las energías renovables.
Sin embargo, a pesar de este crecimiento aparente, la realidad interna de Audax comenzó a desmoronarse. Entre 2021 y 2023, la compañía enfrentó una crisis financiera que la llevó al borde del concurso de acreedores. La volatilidad del mercado energético, junto con el aumento de los precios mayoristas, complicó aún más su situación. Para hacer frente a sus obligaciones, Audax recurrió a la emisión de bonos, que en lugar de ser utilizados para inversiones, se destinaron a cubrir necesidades de tesorería diaria. Esta decisión generó desconfianza entre los bonistas y deterioró las relaciones con los inversores.
**Crisis interna y pérdida de independencia**
La crisis de Audax se intensificó debido a un modelo de negocio basado en márgenes bajos y contratos a precios fijos, lo que dificultó el cumplimiento de sus obligaciones con proveedores y acreedores. En 2023, la situación llegó a un punto crítico, y la compañía tuvo que aceptar la oferta de Shell Energy Europe, que asumió la mayoría de los contratos de suministro y proporcionó cobertura en los mercados mayoristas. A cambio, Elías cedió el control estratégico de la empresa, transformando a Audax en un mero intermediario en el sector energético.
Aunque esta maniobra evitó el colapso de la compañía y permitió cerrar 2024 con beneficios, la pérdida de autonomía fue evidente. Audax, que alguna vez se presentó como un líder en el sector, se vio obligada a depender de una multinacional para su supervivencia. Esta situación plantea interrogantes sobre la viabilidad a largo plazo de su modelo de negocio y su capacidad para competir en un mercado cada vez más exigente.
**Prácticas cuestionables y falta de transparencia**
La falta de transparencia en la gestión de Audax ha sido otro de los puntos críticos que han generado desconfianza entre los inversores. A pesar de haber abandonado en 2021 el grupo fiscal de Excelsior Times, el holding personal de Elías, la interdependencia entre sus sociedades se mantuvo. En 2024, Audax adquirió proyectos renovables por 14 millones de euros a empresas del grupo de Elías, lo que plantea dudas sobre la independencia de sus decisiones empresariales.
Además, se han reportado prácticas financieras cuestionables, como el préstamo de más de 64 millones de euros de Eléctrica Nuriel, otra empresa controlada por Elías, a Excelsior Times. Este préstamo se realizó a través de una línea de crédito de 125 millones de euros procedente de Audax, lo que sugiere que la compañía ha funcionado como una fuente de financiación encubierta para otras empresas del grupo. La colocación de pagarés con aval del ICO por hasta 170 millones de euros también ha suscitado sospechas, ya que se rumorea que parte de esos títulos podrían haber terminado en manos del propio Elías.
La salida del director de inversiones, Rafael Garcés, poco después de estas operaciones, contribuyó al malestar interno y a la percepción de que la gestión de Audax carecía de los mecanismos de control necesarios para proteger a los accionistas minoritarios. La falta de información clara sobre las operaciones y la estructura de la empresa ha alimentado la desconfianza y ha puesto en entredicho la integridad de su modelo de negocio.
**Un futuro incierto**
La historia de Audax Renovables es un claro ejemplo de cómo un éxito aparente puede ocultar problemas estructurales y financieros profundos. La compañía, que se presentó como un líder en el sector de las energías renovables, ha tenido que enfrentar una serie de desafíos que han puesto en riesgo su viabilidad. La dependencia de Shell Energy y las prácticas cuestionables en su gestión han generado un clima de incertidumbre que podría afectar su futuro en un mercado cada vez más competitivo. La situación de Audax es un recordatorio de la importancia de la transparencia y la buena gobernanza en el mundo empresarial, especialmente en un sector tan crucial como el de las energías renovables.