La situación de las personas dependientes en Alfafar ha alcanzado un punto crítico, evidenciado por la trágica historia de una mujer que falleció sin recibir la asistencia necesaria a pesar de que su familia había solicitado una revisión de su grado de dependencia meses antes. Este caso resalta las graves consecuencias que pueden derivarse de las demoras en la valoración de dependencia, un proceso que debería ser ágil y eficiente, pero que en la actualidad se enfrenta a serias deficiencias.
La lista de espera para la valoración de dependencia en la Comunidad Valenciana supera las 13.900 personas, lo que pone de manifiesto un sistema colapsado que no puede atender adecuadamente a aquellos que más lo necesitan. La familia de la mujer fallecida había iniciado los trámites el 18 de abril de 2024, pero la respuesta de los Servicios Sociales se hizo esperar. A pesar de presentar documentación que acreditaba el deterioro de la salud de su madre, la valoración no se realizó a tiempo, lo que llevó a una situación insostenible.
### Consecuencias de la Falta de Valoración
La falta de valoración no solo afecta a la persona dependiente, sino que también tiene un impacto significativo en sus familiares. En este caso, la hija de la mujer fallecida se vio obligada a lidiar con la angustia de ver cómo la salud de su madre se deterioraba sin que se tomaran las medidas adecuadas. La situación se complicó aún más debido a la llegada de la dana, un fenómeno meteorológico que agravó la situación en el municipio y que hizo que los recursos disponibles para atender a las personas dependientes fueran aún más limitados.
La administración local, al ser cuestionada por el Síndic de Greuges, admitió que había un gran número de personas pendientes de valoración, lo que pone de manifiesto la ineficiencia del sistema. En el informe presentado, se indicó que la mujer se encontraba en el puesto 171 de una lista de 231 personas que aún no habían sido valoradas. Esta situación es inaceptable y refleja una falta de planificación y recursos en los Servicios Sociales.
La familia, al ver que la situación no mejoraba, decidió presentar una queja ante el órgano autonómico de control. En su solicitud, la hija de la mujer fallecida mostró comprensión por la difícil situación que atravesaba el municipio, pero también exigió respuestas sobre la demora en la valoración de su madre. La falta de atención a su caso no solo la dejó sin la asistencia necesaria, sino que también la convirtió en una persona no vulnerable a los ojos de los servicios que podrían haber intervenido en su ayuda durante la crisis provocada por la dana.
### La Respuesta de la Administración
La respuesta de la administración ante esta situación ha sido criticada. El Ayuntamiento de Alfafar, aunque admitió la carga de trabajo y la dificultad de atender a todos los casos, no pudo justificar la demora en la valoración de la mujer. La Conselleria de Servicios Sociales, Igualdad y Vivienda, por su parte, fue acusada de no colaborar adecuadamente y de presentar su informe fuera del plazo establecido, lo que generó aún más frustración entre la familia afectada.
El Síndic de Greuges, al cerrar el expediente tras el fallecimiento de la mujer, hizo un llamado a la reflexión sobre la necesidad de cambiar el modelo de actuación en la valoración de la dependencia. Las demoras en estos procedimientos pueden tener consecuencias fatales, como se ha evidenciado en este caso. La administración debe trabajar para eliminar los obstáculos que impiden una resolución rápida y efectiva de las solicitudes de dependencia.
La situación en Alfafar es un reflejo de un problema más amplio que afecta a muchas comunidades en la Comunidad Valenciana y en toda España. La falta de recursos, la burocracia y la ineficiencia en la gestión de los Servicios Sociales son cuestiones que deben ser abordadas con urgencia. Las personas dependientes y sus familias merecen un sistema que funcione, que les brinde la atención y el apoyo que necesitan en momentos críticos de sus vidas.
La historia de esta mujer en Alfafar es un recordatorio doloroso de que la dependencia no es solo un número en una lista de espera, sino una realidad que afecta a personas y familias enteras. Es fundamental que las administraciones tomen medidas inmediatas para mejorar la situación y garantizar que nadie tenga que esperar tanto tiempo por la asistencia que necesita. La vida de las personas mayores y dependientes no puede ser una cuestión de burocracia; debe ser una prioridad para todos.