España enfrenta su peor temporada de incendios forestales en años. En solo un mes, 8.500 hectáreas se han consumido por el fuego. Tres de los diez aviones antiincendios prometidos por el Gobierno están inactivos. La estrategia actual no contiene el riesgo. La solución exige menos burocracia, más participación local y una apuesta real por la gestión forestal activa.
¿Por qué siguen ardiendo tantas hectáreas en 2026?
El verano de 2026 ha sido excepcionalmente crítico. El incendio de Los Gallardos en Almería evidenció fallos estructurales. No fue solo el calor extremo. Falta de mantenimiento de masas forestales, ausencia de anillos perimetrales de seguridad, y escasa coordinación con el sector agrario agravaron la emergencia.
El cambio climático intensifica la sequía y alarga la temporada de riesgo. Pero el factor humano sigue siendo decisivo: el abandono rural, la falta de pastoreo y la acumulación de biomasa son variables gestionables. No son inevitables.
¿Qué propone el nuevo consejero de Medio Ambiente de Aragón?
Luis Biendicho, consejero de Medio Ambiente y Turismo de Aragón por Vox, apuesta por una política ambiental centrada en el territorio. Su enfoque prioriza la acción sobre la normativa. Rechaza la burocracia como obstáculo y propone integrar a agricultores y ganaderos como primeros respondedores.
Diálogo con el campo, no desde la oficina
Biendicho insiste en que las decisiones deben tomarse donde arden los montes. No desde despachos. Los profesionales del campo conocen los terrenos, los accesos y los riesgos reales. Su participación no es opcional: es estratégica.
Clareo forestal y pastoreo como herramientas clave
El clareo de masas forestales reduce la continuidad del combustible. El pastoreo extensivo controla la vegetación baja. Ambas prácticas son económicas, sostenibles y probadas. Su abandono ha generado un bosque más denso y más inflamable.
¿Qué dice la ley actual sobre prevención de incendios?
El Real Decreto 131/2022, que regula la prevención de incendios forestales, exige planes de prevención municipales y zonas de defensa forestal. Pero su aplicación es desigual. Muchos ayuntamientos carecen de recursos técnicos o presupuestarios para cumplirlos. Además, los controles de cumplimiento son mínimos.
La Ley de Cambio Climático y Transición Energética vincula la gestión forestal con la resiliencia climática. Sin embargo, no asigna financiación directa ni plazos obligatorios para la limpieza de áreas críticas.
¿Cuál es el impacto económico real de los incendios en 2026?
Los daños superan los 420 millones de euros según estimaciones preliminares del Ministerio de Agricultura. Esto incluye: pérdida de producción agrícola y ganadera, restauración de suelos, costes de extinción y caída del turismo rural. Además, el seguro agrario ha registrado un aumento del 37 % en siniestros relacionados con fuego.
El sector forestal genera 12.000 millones de euros al año. Cada hectárea quemada representa no solo un daño ecológico, sino una pérdida de valor económico acumulado: madera, setas, miel, turismo activo y servicios ecosistémicos.
Datos Clave
- En 2026, ya se han quemado 8.500 hectáreas, un 62 % más que la media de los últimos cinco años.
- Tres de los diez aviones antiincendios prometidos por el Gobierno están inactivos por falta de mantenimiento o tripulación.
- El pastoreo extensivo reduce hasta un 80 % el riesgo de propagación en zonas de matorral.
- Solo el 31 % de los municipios con riesgo alto cumplen íntegramente sus planes de prevención forestal.
- La inversión pública en prevención representa menos del 12 % del presupuesto total de extinción.
El marco legal existe, pero carece de ejecución. La política ambiental debe dejar de ser una suma de normas y convertirse en una red operativa: con recursos, formación y responsabilidad territorial clara. La prevención no es un gasto. Es la inversión más rentable contra el fuego.
