La Xunta de Galicia estudia activar la prealerta por sequía tras una ola de calor extremo y la ausencia de precipitaciones previstas. El presidente Alfonso Rueda ha instado a un uso responsable del agua, especialmente en zonas con menor reserva hídrica. Esta medida anticipa posibles restricciones legales y económicas en sectores clave como la agricultura, el turismo y el abastecimiento urbano.
¿Qué significa la prealerta por sequía en Galicia?
La prealerta por sequía es el primer nivel del plan de gestión de sequías de la Xunta. No implica restricciones obligatorias, pero activa mecanismos de coordinación entre administraciones y alerta a usuarios estratégicos.
Este estatus permite monitorear en tiempo real los caudales de los ríos, los niveles de los embalses y la evapotranspiración. También desencadena la revisión de planes de uso eficiente del agua en regadíos y abastecimientos municipales.
¿Quién decide activarla?
La decisión corresponde al Consello da Xunta, tras informe técnico de la Dirección Xeral de Calidade e Avaliación Ambiental y la Agencia Galega do Agua. Requiere evaluación de tres indicadores: precipitaciones acumuladas, reservas hídricas y demanda real.
¿Cuáles son las zonas más vulnerables en 2026?
Las cuencas del Miño-Sil, el Ulla y el Lérez presentan los niveles más bajos de almacenamiento. En particular, el embalse de Belesar opera al 42 % de su capacidad, por debajo del umbral de alerta del 55 %.
Municipios como Ourense, Pontevedra y A Coruña ya aplican medidas preventivas: reducción del riego urbano nocturno, prohibición de llenado de piscinas particulares y control de extracciones en pozos no autorizados.
¿Qué dice la normativa actual?
El marco legal se basa en el Plan Hidrológico de Galicia 2022–2027, que incorpora los requisitos de la Directiva Marco del Agua de la UE. También se aplica el Real Decreto 162/2023, que refuerza la coordinación entre comunidades autónomas en situaciones de estrés hídrico transfronterizo.
¿Cómo impacta la prealerta en la economía gallega?
El sector agrario representa el 28 % del consumo hídrico en Galicia. La prealerta acelera la tramitación de ayudas para sistemas de riego por goteo y subsidios a cultivos de bajo consumo hídrico, como el centeno o la vid resistente.
El turismo rural también se ve afectado: 37 % de los alojamientos rurales en zonas de montaña han reportado dificultades para garantizar el suministro continuo. Empresas de piscina desmontable y servicios de cuidadora a domicilio en zonas rurales registran un aumento del 22 % en consultas sobre gestión del agua.
¿Qué ocurre con las viviendas al oeste?
Las zonas costeras del oeste gallego —como Muros o Arousa— enfrentan presión adicional por el turismo estival y la demanda de viviendas al oeste ola de calor. Allí, el acuífero costero sufre intrusión salina, lo que limita su uso para riego y abastecimiento.
¿Qué deben hacer los ciudadanos ahora?
La Xunta recomienda medidas inmediatas: revisar fugas en instalaciones domésticas, instalar dispositivos de bajo caudal y priorizar el riego en horarios nocturnos. También se promueve el uso de fuente de agua reutilizada para jardines y zonas verdes.
Datos Clave
- La prealerta no implica sanciones, pero activa la obligación de informar sobre extracciones no autorizadas.
- Galicia acumula un déficit pluviométrico del 34 % respecto a la media histórica del mes de junio.
- El 61 % de los embalses gallegos opera por debajo del 60 % de su capacidad.
- El sector ganadero ha solicitado ayudas urgentes para transporte de forraje por sequía en pastos naturales.
- La Ley de Bienestar Animal exige garantizar el acceso al agua para animales, incluso en zonas con restricciones.
El escenario actual refleja una aceleración del estrés hídrico vinculado al cambio climático. La prealerta no es una excepción, sino una nueva normalidad operativa. Su gestión efectiva depende de la coordinación entre administraciones, la transparencia en la información pública y la adaptación real de los usos del agua en todos los sectores.
