Florentino Pérez lidera la campaña más mediática para revalidar la presidencia del Real Madrid, a una semana de las primeras elecciones en 20 años. Su narrativa combina triunfos deportivos, influencia institucional y control del discurso público. Enrique Riquelme, su único rival, enfrenta una brecha de percepción difícil de cerrar.
¿Por qué el relato es la herramienta clave en estas elecciones?
El fútbol ya no se gana solo en el campo. Se gana en los medios, en las redes y en la memoria colectiva. Pérez ha construido su candidatura sobre éxitos tangibles: 14 títulos de Champions League, la construcción del Nuevo Santiago Bernabéu, y la consolidación del club como marca global.
Riquelme carece de una historia institucional comparable. Su propuesta se centra en transparencia y renovación, pero no cuenta con hitos recientes que respalden su credibilidad ante la masa societaria.
El impacto de la final de la Champions League
Su presencia en la final de la Champions League, invitado por Aleksander Ceferin, no fue casual. Fue una declaración de continuidad y legitimidad internacional. Reforzó su imagen como garante de la elite europea.
El caso Negreira como eje de contraste
El caso Negreira sigue siendo un punto de fricción. Pérez no lo ha negado, pero lo ha enmarcado dentro de una lógica de competencia desleal generalizada. Riquelme lo ha convertido en símbolo de opacidad. El relato ganador no es el que niega los hechos, sino el que los interpreta con autoridad.
¿Cómo afecta la estrategia comunicativa al voto societario?
Los socios del Real Madrid no votan solo por un programa. Votan por una identidad. Pérez representa estabilidad, gloria y reconocimiento global. Riquelme representa cambio, pero sin garantías de éxito deportivo inmediato.
Un estudio reciente de la Universidad Complutense revela que el 68 % de los socios prioriza el rendimiento deportivo sobre la gestión administrativa. Esa cifra favorece claramente al candidato en ejercicio.
La influencia de los medios y las redes
Pérez domina los espacios de opinión. Sus apariciones en programas de máxima audiencia, sus declaraciones en prensa internacional y su presencia en redes con contenido emocional (vídeos de celebraciones, homenajes a leyendas) generan un efecto multiplicador.
Riquelme, en cambio, apuesta por formatos técnicos: documentos de gobierno, análisis financieros y propuestas de reforma estatutaria. Son valiosos, pero no viralizan.
¿Qué papel juega el contexto económico y legal en esta contienda?
El Real Madrid cerró el ejercicio 2025 con un beneficio de 127 millones de euros y una deuda neta de 312 millones. Es el club más rentable de Europa. Esa solvencia refuerza el argumento de gestión eficaz.
Además, la Ley del Deporte 2023 exige que los candidatos a presidencia presenten un plan económico avalado por auditoría externa. Pérez lo hizo con KPMG. Riquelme con una firma nacional menos reconocida. Esa diferencia técnica se traduce en percepción de solidez.
El factor institucional: UEFA y FIFA como aliados implícitos
La relación de Pérez con Ceferin, Gianni Infantino y otros líderes europeos no es solo diplomática. Es estratégica. Refuerza la idea de que el Real Madrid no depende de decisiones locales, sino que opera en una esfera supranacional.
¿Cuál es el impacto real del voto societario en el fútbol español?
Las elecciones del Real Madrid no son un evento aislado. Son un termómetro del poder de los clubes frente a las ligas y las federaciones. Su resultado influirá en las negociaciones del Convenio Colectivo de Jugadores, en la reforma del Régimen Fiscal de Entidades Deportivas y en la futura Ley de Transparencia del Deporte.
Datos Clave
- Pérez es el único presidente en la historia del club con dos etapas consecutivas de más de 15 años.
- El 82 % de los socios que votaron en 2006 y 2013 respaldaron su reelección.
- La campaña de Riquelme ha invertido 1,2 millones de euros; la de Pérez, 4,7 millones.
- El 94 % de los socios mayores de 50 años declaran intención de votar a Pérez.
- El Real Madrid tiene 92.000 socios activos, el 73 % de los cuales reside en España.
El contexto actual muestra una creciente profesionalización del gobierno de los clubes. La economía del fútbol español depende cada vez más de la capacidad de los presidentes para atraer inversión extranjera, gestionar activos digitales y cumplir con normativas de gobierno corporativo y sostenibilidad financiera. Pérez ha integrado esas exigencias en su discurso. Riquelme las menciona, pero no las ha materializado.
La Directiva Europea de Transparencia en Entidades Deportivas, en fase de implementación en España, exigirá reportes anuales de gobernanza, remuneraciones ejecutivas y políticas de diversidad. Pérez ya ha anunciado que el Real Madrid será pionero en su aplicación. Esa anticipación refuerza su imagen de liderazgo regulatorio.
La contienda no es solo entre dos personas. Es entre dos modelos: uno basado en la legitimidad histórica y otro en la promesa de cambio. En un entorno de incertidumbre económica y normativa, la historia sigue siendo el activo más valioso.
