El Santuario de la Mare de Déu del Castell en Cullera (Valencia) es un referente del Conjunto Histórico-Artístico declarado por la Generalitat. Ubicado junto al Castillo de Cullera, integra arquitectura religiosa, defensiva y cultural en un entorno costero único. Su valor trasciende lo turístico: es un bien protegido bajo la categoría Bien de Interés Cultural (BIC) desde 1983.
¿Por qué el Santuario de la Virgen del Castillo es un referente patrimonial?
El santuario no es solo un templo. Es un nodo de memoria colectiva. Su construcción entre 1891 y 1897 respondió a una devoción arraigada desde la Edad Media. El estilo neobizantino refleja una voluntad de monumentalidad y continuidad simbólica con tradiciones cristianas orientales.
El edificio albergó a los Franciscanos hasta 2007. Esa presencia religiosa consolidó su rol como centro espiritual y social. Su fachada destaca por la torre de las campanas, con cúpula de tejas vidriadas de tono cobrizo —una pieza única en la arquitectura valenciana del siglo XIX.
Colección cerámica de los siglos XVIII y XIX
El interior conserva una colección excepcional: retablos cerámicos trasladados desde la antigua ermita en 1925. Estas piezas no son meros objetos decorativos. Son narrativas visuales de los milagros de la Virgen del Castillo, ejecutadas con técnica artesanal valenciana de alta calidad. Su conservación exige protocolos específicos de restauración y vigilancia climática.
¿Qué aporta el Castillo de Cullera al valor histórico del santuario?
El Castillo de Cullera, construido en el siglo IX por el estado cordobés, no es un escenario neutro. Fue una pieza clave en el control de recursos naturales, vías de comunicación y fronteras. Su diseño incluye una alcazaba, dos albacaras, y cinco torres estratégicas: la Torre de la Reina Mora, la Torre Miranda, la Torre del Racó de San Antonio, la Torre Desmochada y la Torre Octogonal.
Este sistema defensivo evolucionó durante más de mil años. Soportó ataques medievales, conflictos de la Edad Moderna y las Guerras Carlistas. Cada reforma dejó huella: desde albañilería califal hasta reforzamientos del siglo XIX. Hoy, su integridad estructural está regulada por el Decreto 1/2022 del Patrimonio Histórico Valenciano, que exige informes técnicos previos a cualquier intervención.
Impacto económico y turístico sostenible
Cullera recibe más de 400.000 visitantes anuales vinculados al patrimonio. El santuario y el castillo generan el 22 % de los ingresos del sector turístico municipal. Sin embargo, el Plan Estratégico de Turismo Sostenible de la Comunitat Valenciana 2025–2030 exige limitar aforos y promover visitas guiadas con reserva previa. Esto evita el deterioro por sobrecarga y redistribuye los beneficios económicos hacia artesanos locales y restaurantes con certificación Paella Artesanal de Cullera.
¿Cómo se protege legalmente este conjunto hoy?
La figura de Bien de Interés Cultural (BIC) implica protección integral: no solo del edificio, sino de su entorno, visibilidad y contexto arqueológico. El Real Decreto 111/1986, modificado por la Ley 4/2007 de Patrimonio Cultural Valenciano, prohíbe obras sin autorización de la Dirección General de Patrimonio. Además, el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) de Cullera reserva una zona de amortiguamiento de 500 metros alrededor del castillo para preservar su silueta histórica.
Datos Clave
- Declarado Bien de Interés Cultural (BIC) en 1983, categoría conjunto histórico-artístico
- Santuario construido entre 1891 y 1897 en estilo neobizantino
- Colección de retablos cerámicos de los siglos XVIII y XIX, trasladados en 1925
- Castillo fundado en el siglo IX, con estructura de alcazaba y albacaras
- Regulado por el Decreto 1/2022 y la Ley 4/2007 de Patrimonio Cultural Valenciano
¿Qué desafíos presenta su conservación en 2026?
La erosión costera afecta los cimientos del castillo. Estudios del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) confirman una pérdida media de 8 cm anuales en el acantilado sur. Además, la humedad salina deteriora los azulejos cerámicos del santuario. El Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático (PNACC) incluye a Cullera en su lista de 32 sitios prioritarios para actuaciones de salvaguarda patrimonial costera. La financiación proviene del Fondo de Cohesión de la UE, con un 70 % de cofinanciación estatal.
El santuario y el castillo no son reliquias estáticas. Son espacios vivos donde se negocian identidad, memoria y sostenibilidad. Su valor no radica solo en su antigüedad, sino en su capacidad para articular economía local, educación patrimonial y resiliencia climática.
