Un tiroteo en Paterna ha dejado a la comunidad en estado de alerta, evidenciando la creciente violencia entre clanes en la región. La Policía Nacional investiga un incidente ocurrido en la plaza Benicarló, donde se escucharon disparos de armas de guerra, específicamente cartuchos del calibre Remington 222, que son utilizados por los fusiles de asalto de los ejércitos de la OTAN. Aunque no se reportaron heridos, la situación ha generado preocupación entre los vecinos, quienes han solicitado mayor vigilancia policial debido al temor a represalias.
El ataque se produjo alrededor de las 22:00 horas del lunes, y los residentes de la zona fueron quienes alertaron a las autoridades tras escuchar una serie de detonaciones. Al llegar al lugar, los agentes de la Policía Nacional no encontraron a los responsables ni a testigos dispuestos a colaborar. Sin embargo, la inspección del área reveló numerosos casquillos de bala, lo que llevó a la intervención de la Policía Científica para recoger pruebas.
Durante la investigación, se encontraron hasta 15 vainas del calibre mencionado, que equivalen a las medidas 5,7 x 43 mm, muy similares a las del 5.56x45mm NATO. Estas evidencias han sido enviadas a la brigada provincial de Policía Científica para su análisis, con la esperanza de identificar a los tiradores a través de posibles huellas de ADN.
En un incidente relacionado, se reportó un disparo en la puerta de una vivienda cercana, que se cree fue realizado con una escopeta de caza del calibre 12. A pesar de la gravedad de los eventos, no se registraron heridos en este ataque. Los moradores de la casa fueron quienes alertaron a la policía al notar la actividad sospechosa en su vecindario.
### La Respuesta de las Autoridades
La situación se complicó aún más cuando, poco después del tiroteo, una mujer de la barriada de Casitas Rosa en València llamó al 091 para reportar amenazas recibidas de miembros del clan de los Amador, quienes supuestamente planeaban atacar a otro clan, los Virgilio, armados con pistolas y cuchillos. En respuesta, la Jefatura Superior de Policía desplegó patrullas de la Unidad de Prevención y Respuesta (UPR) en la zona, aunque finalmente se retiraron al comprobar que no se llevarían a cabo las amenazas, probablemente debido a la fuerte presencia policial.
Mientras tanto, los investigadores que trabajaban en el tiroteo de La Coma localizaron un vehículo sospechoso, un Nissan Qasqai, en cuyo maletero se encontraron tres armas largas. Entre ellas, dos escopetas de caza del calibre 12 y un subfusil CSA CV58 semiautomático Remington 222, que se cree fueron utilizadas en el ataque. Este tipo de arma, de origen checo, es conocida por su uso en caza mayor y tiro olímpico, y su diseño es similar al fusil de guerra checo que fue utilizado por el ejército de Checoslovaquia hasta 1984.
Los expertos en balística están analizando si el tirador utilizó un cargador ilegal de un arma de guerra o si recargó el arma de manera legal. La complejidad de la situación se ve agravada por la falta de cooperación de los testigos, lo que dificulta la labor de las autoridades para esclarecer los hechos y prevenir futuros incidentes.
### La Violencia entre Clanes en Aumento
Este tiroteo no es un caso aislado, sino que forma parte de un patrón creciente de violencia entre clanes en la región. La rivalidad entre grupos delictivos ha llevado a un aumento en los enfrentamientos armados, lo que ha generado un clima de inseguridad en varias comunidades. La falta de denuncias por parte de los afectados, debido al miedo a represalias, complica aún más la situación y permite que la violencia continúe sin control.
Recientemente, se reportó un apuñalamiento en Alfafar que inicialmente se atribuyó a un conflicto entre clanes, pero que resultó ser un caso de agresión física sin armas blancas involucradas. Este tipo de incidentes subraya la tensión existente y la necesidad urgente de medidas efectivas por parte de las autoridades para abordar la violencia y proteger a los ciudadanos.
La comunidad está clamando por una respuesta más contundente de las fuerzas del orden, que no solo incluya patrullajes, sino también estrategias a largo plazo para desarticular las redes delictivas que operan en la región. La colaboración entre la Policía Nacional y la Guardia Civil es crucial para enfrentar este desafío, así como la participación activa de la comunidad en la denuncia de actividades sospechosas. Solo así se podrá restaurar la paz y la seguridad en Paterna y sus alrededores.