Más de 150 autoridades regionales de 24 países europeos se reunieron recientemente en Barcelona para firmar una declaración conjunta que busca fortalecer la cooperación más allá del Mediterráneo. Este evento, parte de la 53ª Asamblea General de la Conferencia de Regiones Periféricas Marítimas (CRPM), se llevó a cabo en un contexto de creciente inestabilidad geopolítica, donde la colaboración regional se vuelve esencial para enfrentar los desafíos actuales.
La declaración firmada no solo conmemora el 30º aniversario del Proceso de Barcelona, sino que también subraya la necesidad de descentralizar las políticas estatales. Jaume Duch, conseller de la Unión Europea y Acción Exterior, enfatizó que la historia de cooperación mediterránea no debe ser vista como un mero ejercicio de nostalgia, sino como un recordatorio de la importancia de la estabilidad en la región. En sus palabras, «Europa decidió apostar seriamente por la estabilidad del Mediterráneo», lo que resalta el papel crucial que juega esta área en la política europea.
### Desafíos Geopolíticos y la Necesidad de Colaboración
Duch también abordó los desafíos actuales que enfrenta Europa, citando las guerras en Gaza y Ucrania como ejemplos de un mundo donde el uso de la fuerza ha vuelto a cobrar relevancia. Esta situación ha creado un entorno europeo más tenso e impredecible, donde la erosión democrática, la polarización y la desinformación han dejado a las sociedades vulnerables y cansadas. En este contexto, Duch hizo un llamado a que el proyecto europeo actúe como «un escudo democrático» y no solo como un mercado común.
La fragilidad del entorno actual subraya la importancia de que las regiones se conviertan en actores clave en la búsqueda de soluciones a problemas como la emergencia climática, las migraciones forzosas y las desigualdades crecientes. Duch argumentó que las regiones pueden ofrecer la proximidad, rapidez y adaptabilidad que Europa necesita en este momento crítico. Sin regiones fuertes, advirtió, el proyecto europeo corre el riesgo de perder legitimidad, lo que hace que la cooperación y la descentralización sean esenciales en la agenda comunitaria.
El presidente de la CRPM, Filip Reinhag, también destacó la importancia de las regiones en el contexto de las transiciones digital y energética. Según Reinhag, estas transformaciones están reordenando el ecosistema europeo y requieren que las regiones desempeñen un papel central en la definición de políticas. La CRPM busca asegurar que la experiencia territorial se traduzca en mecanismos de gobernanza más sólidos, que permitan evaluar el impacto real de las decisiones tomadas en Bruselas.
### La Necesidad de un Presupuesto Más Regional
Reinhag criticó el nuevo Marco Financiero Plurianual, considerándolo insuficiente, ya que limita la participación regional y vacía de contenido la gobernanza más allá de los estados. En su opinión, el presupuesto europeo actual no refleja las necesidades de los territorios, lo que pone en riesgo la conectividad, la movilidad competitiva y el impulso de políticas marítimas adaptadas a cada región. Para Reinhag, Europa no puede planificar su futuro sin reforzar el desarrollo regional, y la CRPM debe anticiparse a los debates sobre presupuesto, competitividad y la hoja de ruta oceánica de la UE.
El vicepresidente del Parlamento Europeo, Javi López, también participó en el cierre de la Asamblea de la CRPM y coincidió en que el debate sobre el presupuesto no es meramente técnico, sino que define el modelo de Europa que se desea construir. López abogó por un Mediterráneo que sea un espacio de soluciones, no solo de problemas migratorios y de seguridad marítima. La región, que se encuentra en la primera línea de los impactos climáticos, debe beneficiarse de la transformación industrial para evitar excesivas dependencias.
López destacó la posición de Catalunya como «centro estructural» del sur de Europa, resaltando su experiencia en transición energética y gestión económica. Argumentó que las regiones no son solo ejecutoras de políticas, sino generadoras de conocimiento y palancas de innovación. En su visión, una Europa más descentralizada sería más resiliente ante las tensiones globales y más capaz de mantener su influencia en el mundo.
Con la firma de esta declaración conjunta y la inminente cumbre euromediterránea de regiones en el Palau de Pedralbes, Barcelona se reafirma como un punto de encuentro clave para la cooperación territorial europea. En un momento de transición política, económica y geopolítica para la Unión Europea, la colaboración entre regiones se presenta como una vía esencial para abordar los retos del presente y del futuro.
