La situación en Benetússer, un municipio de la Comunidad Valenciana, se ha vuelto insostenible para muchos de sus residentes. A casi diez meses de la devastadora DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos), los problemas derivados de esta catástrofe siguen afectando a la vida cotidiana de los vecinos. Uno de los problemas más críticos es la avería de los ascensores en varios edificios, lo que ha generado un impacto significativo en la calidad de vida de las personas, especialmente entre los más vulnerables, como ancianos y personas con discapacidad.
La falta de acceso a los ascensores ha llevado a situaciones extremas. Muchos ancianos, como la madre de una vecina de Benetússer, se ven obligados a enfrentar el desafío de subir escaleras, lo que se convierte en una tarea monumental. «Mi madre tiene 80 años y subir al tercer piso con su bastón es un martirio para ella», comenta su hija, quien también ha tenido que lidiar con las consecuencias de la falta de movilidad. La situación se complica aún más para aquellos que, como ella, han sufrido lesiones adicionales, lo que agrava su incapacidad para salir de casa.
La desesperación se siente en el aire. «Intentar salir es como enfrentarse a un precipicio tras la puerta», dice la anciana, quien ha perdido momentos importantes de su vida debido a su encierro. La falta de movimiento ha deteriorado su salud física y mental, con brazos y piernas hinchados como resultado de la inactividad. Esta situación no solo afecta a los ancianos, sino también a familias con niños pequeños, quienes deben cargar con carritos de bebé por las escaleras, dejando los carros en el portal para evitar el esfuerzo diario.
### La Larga Espera por Reparaciones
Los problemas con los ascensores no son aislados. Desde Paiporta hasta Sedaví, pasando por Alfafar y Benetússer, los testimonios de los vecinos son similares. Los ascensores se inundaron y, en muchos casos, requieren un cambio casi total. A pesar de las promesas de que las piezas llegarían en julio, los plazos se han extendido, y ahora se habla de reparaciones que podrían no completarse hasta diciembre. Los residentes han tenido que vaciar el barro de los fosos de los ascensores por su cuenta, una tarea ardua que refleja la frustración y el abandono que sienten.
El costo de las reparaciones también es un tema candente. Los presupuestos iniciales se han inflado considerablemente. Por ejemplo, en Benetússer, el costo de reparación de un ascensor que inicialmente se estimó en 20,000 euros ha aumentado a 37,000 euros. Esta situación ha llevado a muchos a adelantar dinero de su propio bolsillo, temerosos de que la falta de acción los deje sin la posibilidad de reparar sus ascensores. La carga económica es abrumadora, y muchos se preguntan cómo podrán afrontar estos gastos en un contexto de crisis.
La Federación Valenciana de Empresas de la Construcción (FEVEC) ha señalado que la falta de piezas es uno de los principales obstáculos para la reparación de los ascensores. En algunos edificios, las piezas necesarias dejaron de fabricarse hace tiempo, lo que ha llevado a un proceso de producción casi artesanal. La escasez de profesionales en el sector también ha contribuido a la lentitud de las reparaciones, especialmente durante el mes de agosto, cuando muchos trabajadores están de vacaciones.
A pesar de las dificultades, la FEVEC ha asegurado que se espera que para finales de año, el 90% de los ascensores estén reparados. Sin embargo, la incertidumbre persiste, y muchos residentes continúan esperando la inspección de seguridad necesaria para poder utilizar los ascensores reparados. Esta espera ha llevado a una creciente frustración entre los afectados, quienes sienten que sus necesidades han sido ignoradas por las autoridades.
### La Voz de los Vecinos
Los vecinos han alzado la voz en busca de soluciones. «Nos gustaría que los políticos dejaran de pelearse entre ellos y buscaran soluciones», proponen, sugiriendo que si hay falta de técnicos, se podrían solicitar refuerzos de otras provincias. La sensación de abandono es palpable, y muchos se sienten olvidados por las instituciones que deberían velar por su bienestar.
La situación en Benetússer es un reflejo de un problema más amplio que afecta a muchas comunidades en la región. La falta de infraestructura adecuada y la ineficiencia en la respuesta a desastres naturales han dejado a muchos en una situación precaria. La lucha de los vecinos por recuperar su calidad de vida continúa, mientras esperan que las promesas de reparación se conviertan en una realidad tangible. La historia de Benetússer es un recordatorio de la importancia de la solidaridad y la acción comunitaria en tiempos de crisis.